Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Lunes, 9 diciciembre 2019
Nacionales


No pretendan silenciar la opinión ciudadana

Se ha puesto es cuestión, por iniciativa de la mayoría  que controla a su libre albedrío el poder legislativo, la labor que cumplen las empresas encuestadoras que escrutan la opinión ciudadana, entre otros aspectos, los referentes al quehacer político de nuestro país.

La iniciativa que tiene como aparente finalidad, fiscalizar los métodos profesionales, que utilizan dichas organizaciones privadas para informar respecto al sentimiento cívico de la población, sin embargo, tiene otro trasfondo que no pasa desapercibido. La mayoría parlamentaria, hoy mal vista abrumadoramente por la opinión pública, pretende de esta manera atemorizar a quienes cumplen una labor importante, mediante la consulta al pueblo de lo que piensa sobre la labor que cumplen los que han asumido una representación, que lamentablemente a la fecha, carece de aceptación en gran parte de la población.

Lo ocurrido ha generado cuestionamientos muy severos de parte de las organizaciones que defienden el derecho a la información que le pertenece, sin duda alguna,  a la ciudadanía. Y no les  falta razón. Pretender silenciar a las encuestadoras, que son medios para conocer la realidad política, significa una equivocada iniciativa que es condenable desde todo punto de vista. Es una suerte de aplicación de la ley de la mordaza y eso es repudiable.

Por el contrario sería exigible que esa mayoría parlamentaria no abuse impunemente de la representación que le ha sido delegada. Alguien tiene que decirle la verdad, con la esperanza de que reflexione y enmiende sus malos pasos.

La verdad que debe tener presente quienes han incurrido en un abuso de ese poder se resume en una explicación breve. Para comenzar hay que decirle que en toda democracia real, la comunicación social promueve el desarrollo humano, el respeto ciudadano, la pluralidad y la interculturalidad. Con la misma fuerza promueve la dignidad humana en una sociedad en donde existe libertad, justicia y solidaridad. El ejercicio de una comunicación plural y democrática es garantía de participación política de los ciudadanos.

Finalmente, hay que decirle a esa mayoría que se aferra en sus escaños que den cara a la realidad del país y, entonces, se abrirá la posibilidad de lograr que entienda que las grandes gestas históricas de la civilidad, se han dado considerando que sin libertad de expresión no hay democracia. Todos los ciudadanos, cualesquiera que sea su identidad política aspiran a que la democracia tenga vigencia real, que exista a plenitud y alcance la mayor fortaleza en lo esencial, y de esa manera mejorar la gobernabilidad y con ello el bienestar de todos sin exclusión ni marginación.

Roberto Mejía Alarcón

 
ANP condena ataque de policías a periodista mientras cubría paro en Puno

La Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) rechaza la agresión policial de la que ha sido víctima el periodista Liubomir Fernández Fernández, del diario La República, mientras realizaba la cobertura de las manifestaciones por la libertad del Gobernador Regional Walter Aduviri, en Puno.

El hecho sucedió cuando el hombre de prensa se encontraba registrando la protesta, vía transmisión en vivo por Facebook, en el Centro Poblado Alto Puno alrededor del mediodía del 6 de setiembre.

En ese momento, los manifestantes se detuvieron ocupando ambas vías de la carretera Juliaca – Puno. Fernández corta la transmisión en vivo para iniciar el registro fotográfico, igualmente con su celular, cuando aparecen los agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP), liderados por el coronel Edward Rodríguez Cárdenas.

Luego de algunos minutos, según explicó Liubomir Fernández a la Oficina de los Derechos Humanos del Periodista (OFIP), el coronel Rodríguez ordena a sus subalternos que retiren a los manifestantes, refiriéndose a estos con expresiones peyorativas por su condición racial.

Al escuchar esto, el hombre de prensa activa la videocámara de su celular para intentar tomar las declaraciones del coronel, sin embargo, la primera reacción de Rodríguez Cárdenas es gritar al periodista para luego empujarlo e intentar patearle, ante lo que encuentra resistencia del reportero.

Luego de forcejear, el coronel PNP aparenta acceder a declarar, sin embargo, luego de unos minutos le arrebata el celular a Fernández, se lo arroja contra y ordena a sus subalternos que detengan al hombre de prensa.

Los agentes policiales intentan detener al reportero levantándolo, pero este se resiste y, ante los reclamos de otros periodistas y pobladores que se encontraban por la zona, le sueltan para que pueda retirarse del lugar.

La Asociación Nacional de Periodistas del Perú muestra su alarma porque, nuevamente, los agentes de la PNP son los atacantes cuando un ciudadano ejerce el periodismo en la cobertura de protestas públicas.

Asimismo, recuerda que el ejercicio de la libertad de prensa está amparado por la Constitución del Perú y que no debe encontrar ningún obstáculo para el desarrollo del mismo.

De igual forma, la ANP exige al Ministerio del Interior y a la PNP que brinde una sanción ejemplar al Coronel Edward Rodríguez Cárdenas, responsable de este claro atentado contra la libertad de prensa.

(Foto: Sharon Castellanos / La República).

 
Los partidos políticos: cascarones vacíos

Sin ánimo de contradecir a quienes en estos tiempos tan fríos  se dedican a intercambiar agravios verbales, me corresponde señalar que sin hacer mucho esfuerzo, a primera vista vemos un país con un paisaje políticamente árido. Existe en un gran sector de la población el convencimiento que la “clase política” no pasa de ser un simple membrete. Es una “clase” que no existe, que es fantasmal.

En ese escenario la vida social de la población se muestra como un ejemplo del grave deterioro que sufre la convivencia ciudadana. A tono con las circunstancias la nación padece profunda anemia. La llamada “clase política” no se da por enterada. Unos apuntan a dejar la tarima donde a diario hacen todo menos política. Otros no quiere dejar la oportunidad de seguir recibiendo el dinero proveniente de las arcas de Estado, arcas que por lo demás se nutre del pago de impuestos directos e indirectos del pueblo.

Pero ahí no queda la cosa. Los partidos políticos no pasan de ser cascarones vacíos. Los “dirigentes” se han empoderado y felices y contentos usufructúan de los cargos que alguna vez ejercieron con visos de legalidad, pero que ahora carecen de ello.  Habría que sumar a esta situación el hecho mismo de la ausencia de dirigentes y asambleístas, que eran los que animaban  otrora las actividades partidarias.

El problema del vacío de la vida social ciudadana va más allá. Las organizaciones sociales y los gremios han perdido la unidad de vocación, el sentido de pueblo y la conciencia de país. Esto porque ya han dejado de sentirse como partes y se niegan a compartir el repertorio de valores y principios que alguna vez los unía y los solidarizaba con los demás.

Estamos viviendo problemas que van más allá de una crisis del momento. Algunos y algunas de las individualidades a las que el ciudadano común y corriente eligió para hacerse representar en el cuerpo político, hacen lo que más convienen a sus intereses personales que a los intereses del pueblo. Usan la representación irrespetuosamente para atender y beneficiar fines privados. Tal el caso del llamado keikismo, que no pasa de ser el antifaz del decrépito fujimorismo, como también del neoaprismo, que resulta siendo un insulto a las ideas primigenias que Haya de La Torre enarboló en la década de los 30 del siglo pasado. Ni que hablar de los grupúsculos que se autotitulan de centro y de derecha. Posiblemente no saben  ni remotamente lo que pensaban José de la Riva Agüero y Osma, Rafael Belaúnde Diez-Canseco. ¿Y la izquierda? Hace años que desaparecieron José Carlos Mariátegui, Alfonso Barrantes, Jorge del Prado, Javier Diez Canseco. ¿Cómo y los de ahora? No hablemos malas palabras.

Roberto Mejía Alarcón

 
ANP: Se nos fue el legendario periodista Humberto Castillo Anselmi

Humberto Castillo Anselmi,  el reconocido periodista peruano, ha fallecido. La noticia ha conmovido al gremio de la prensa, dado el prestigio profesional de tan apreciado hombre de prensa, como por su calidad humana. Su grave estado, antes de morir, fue alertado en comunicación transmitida por facebook por el periodista Justo Linares Chumpitaz: "Esta triste crónica la escribo obligado por la urgencia de dar a conocer el grave estado de salud del eximio periodista Humberto “El Chivo” Castillo, para todos el mejor reportero peruano de la segunda mitad del Siglo XX. Está internado en Cuidados Intensivos de un nosocomio de Lima desde el viernes 22 de agosto pasado, habiendo entrado en las últimas horas en el peligroso trance del “pronóstico reservado”.

La dolorosa noticia me la comunicó hace unos minutos su hija mayor, Malena, recién llegada de los Estados Unidos, urgida por la suerte que corre, a cada instante, el noble corazón de este hombre bueno, talentoso e incorruptible. La preocupación y ansiedad la comparte Malena con su hermana, Verónica, quien en los últimos tres años ha estado permanentemente al lado de su padre, acompañándole con el fervor de su rezo y con ese grito silencioso de quien clama por revertir los males que aquejan a su célebre progenitor.

--¡Hola Malena…! ¿Estás en Lima?--le pregunté en cuanto respondí su llamada. En su voz noté ese vacío de valor que suelen tener quienes tienen que medir sus emociones al dar una noticia aflictiva. Contó que Humberto fue internado de urgencia en un centro de salud en donde los médicos no pueden intervenirle por la disminución de sus defensas orgánicas.

Hace un par de años sufrió una caída que le causó la fractura de la cadera, de cuya circunstancia fue operado dos veces en Lima y una tercera en Estados Unidos. Nunca se supo de su tratamiento ni de su rehabilitación, por encargo expreso de él. En este sentido ha hecho prevalecer su terco afán de defender su privacidad. Humberto aborrece que se conduelan de él.

Pese a mi insistencia, Malena ha preferido no decirme en que hospital o clínica se encuentra Humberto. “Siempre nos dijo que aceptaría visitas apenas se recuperase… Además, sus médicos han prohibido todo tipo de visitas. Nosotras nos limitamos a informar acerca de este mal momento para que sus amigos estén al tanto. Pedimos que nos acompañen con sus rezos…”

Sin duda alguna, Humberto es, a la par que legendario reportero, el periodista más querido del gremio. Quien no le conozca y quiera conseguir su amistad, no le costará sino unos breves instantes para recibir un chubasco de su afecto. Es amable, sencillo, reservado y sereno. De muy poco hablar pero es el primero en celebrar todo tipo de ocurrencias, con muy medido gesto.

A raíz del fallecimiento de su esposa, Gloria Yábar, en 2006, entró en una espiral de tristeza. Se hizo más taciturno, y menos comunicativo. No escribió más él que se había acostumbrado a rescatar de la nada los escritos que tanta fama le dieron en las mil redacciones de periódicos en los cuales trabajó.

Dejó en triste soledad y orfandad a las máquinas de escribir que tanto le coquetearon con el veloz ritmo de su antiguo uso mecanográfico. Solo se animó a dejar que su máquina saliera de ese estado de catalepsia, cuando preparó su agradecimiento a la gran concurrencia que asistió a la presentación de su libro conteniendo sus mejores crónicas, en setiembre de hace cuatro años.

No he encontrado otro periodista mejor que él. Jamás una jactancia, nunca un autoelogio. Una vez, cuando en el Club de la Unión de la plaza de Armas de Lima, se presentó su libro sobre “Manual de Estilo Periodístico”, fue obligado a tomar asiento en la mesa de honor, pero en un descuido abandonó el lugar y se marchó de la ceremonia. Mantuvo así su invicta manera de pasar desapercibido.

A mediados de este año se han cumplido exactamente sesenta años que nos conocimos en medio del tráfago producido por la llegada del primer grupo de guerrilleros cubanos al Perú. Era el aeropuerto de Limatambo. A todos los reporteros nos tenían arrinconados por la policía. De pronto, de en medio del grupo salió disparado como una exhalación “El Chivo”. Y, en efecto, llegó antes que nadie a entrevistar en la misma pista de aterrizaje a los barbudos verde oliva. Era su costumbre ser el primero.

Desde entonces, nos fue fácil, a él y a mi, convertir nuestra profesión en un espacio donde alargamos una amistad insondable y robustecida desde aquella nuestra alegre y despreocupada edad veinteañera. Ese feliz tiempo se ha prolongado hasta ahora, en esta nuestra edad en que estamos ya en camino a pasar al campo enemigo de las sombras.

La Asociación Nacional de Periodistas del Perú, gremio del cual es miembro honorario Humberto Castillo Anselmi, lamenta profundamente su irreparable pérdida. Entre otros actos gremiales la ANP recuerda la presentación de su más reciente obra sobre periodismo, jornada que se cumplió en la histórica Escuela de Periodismo, hoy Universidad Jaime Bausate y Meza. Descansa en paz “Chivo” Castillo.

Foto Andina

 
ANP saluda a la Universidad Jaime Bausate y Meza en 61° aniversario

La Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) saluda a la Universidad Jaime Bausate y Meza, casa de estudios que desde su creación es promovida por este gremio.

Asimismo, expresa sus mejores deseos para los directivos, plana docente, estudiantes y personal de esta casa de estudios, que proviene de una larga tradición formando a hombres y mujeres de prensa.

 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 5 de 124
Créditos: Eylen Jalilíe