Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Miércoles, 29 enero 2020
Nacionales


Caso Jaime Ayala: Abogado pide que Sala inicie juicio oral

En la Sala Penal Nacional del Poder Judicial se desarrolló la segunda audiencia de control de acusación por el caso de la desaparición del periodista Jaime Ayala, ocurrida el 2 de agosto de 1984 en la base de la Marina de Guerra del Perú, acantonada ese año en el estadio municipal de Huanta.

Participaron en la audiencia dirigentes de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) en respaldo de Rosa Pallqui, viuda de Jaime Ayala, quien junto con sus familiares y el gremio de la prensa luchan desde hace 35 años por encontrar justicia para el periodista y evitar que el caso quede en la impunidad.

Al respecto, el abogado de la parte civil, doctor Juan José Quispe, informó que luego de esta segunda audiencia de control de acusación ahora se espera que los vocales voten el inicio del juicio oral.

Indicó que faltan 22 días para que se cumplan los 35 años de desaparición de Jaime Ayala y hay impunidad, “por lo que “pedimos a la sala que inmediatamente inicie el juicio oral”.

“El Tribunal tiene que tomar en cuenta que el Caso Jaime Ayala se reactivó a partir del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR), porque de lo contrario iba a quedar en el olvido.  Y ya son muchos años que la CVR elevó el expediente a la fiscalía para que continúe con las investigaciones”, expresó.

Quispe señaló que existen elementos concretos en la acusación de la fiscalía de parte del doctor Jesús Prado León que establece la responsabilidad de los acusados Alberto Rivero Valdeavellano y Augusto Gabilondo García del Barco.

Sostuvo que la responsabilidad es a título de autores directos, porque (Alberto Rivero Valdeavellano y Augusto Gabilondo García del Barco), negaron la información a sabiendas que (Jaime Ayala) había sido detenido.

“Hay innumerables cantidad de testigos que lo han visto ingresar al estadio y nunca salir”, indicó.

Quispe explicó que en la audiencia de control de acusación se ha cumplido con los requisitos del 225 del Código de Procedimientos Penales, es decir, se ha identificado a los autores, se ha establecido el tipo penal y una reparación civil, además de narrarse concretamente cómo han sucedido los hechos.

“No existe ningún motivo para que no demos paso al inicio del juicio oral”, resaltó Quispe.

 
¡Justicia para Jaime Ayala! Periodista desapareció en 1984

35 años desaparecido. Este viernes 12 de julio a las 8 de la mañana la Sala Penal Nacional del Poder Judicial del Perú realizará la audiencia de vista de causa de la desaparición del periodista Jaime Ayala.

El periodista, que trabajaba en la radio Huanta 2000 y era corresponsal del Diario La República, está desaparecido desde el 2 de agosto de 1984, cuando ingresó al Cuartel de Infantería de la Marina de Huanta (Ayacucho).

El único “delito” de Jaime Ayala Sulca, periodista del diario La República y exdirigente de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, ANP, fue indagar por el asesinato de seis evangelistas y la agresión a su familia, confiando en su amistad con el capitán de fragata Álvaro Artaza Adrianzén, conocido como “Comandante Camión”.

El 2 de agosto de 1984 Jaime Ayala ingresó a la base de la Marina de Guerra del Perú, acantonada en el estadio municipal de Huanta., para exigir explicaciones y nunca salió del establecimiento castrense, pese a que los militares adujeron que se había marchado.

La versión “oficial” no resistía el menor análisis y, de acuerdo a la versión de un miembro de la Marina, difundida por el diario La República, que presuntamente observó los hechos desde el interior del Estadio de Huanta, donde prestaba servicios al lado del comando, se habría tratado de un asesinato a sangre fría.

“Ayalita vino a reclamar porque la casa de sus padres había sido allanada. El comandante Camión (capitán de corbeta Álvaro Artaza Adrianzén) fue informado y un infante salió a recibirlo. Adentro lo detuvieron y comenzaron a interrogarlo, pero se les pasó la mano“, relató el testigo de excepción. (Diario República)

Una versión señala que el ministro de Marina llamó al jefe de la base y este ordenó a “Camión” que entregara al periodista, pero el comandante se negó tercamente.

Así que cuando supo que el fiscal de la Nación de ese entonces, Álvaro Rey de Castro, y el secretario general del Ministerio Público, Fernando Olivera, se dirigían al Estadio en busca de Jaime Ayala, el capitán de corbeta Álvaro Artaza Adrianzén, alias “Camión”, habría decidido eliminar al periodista, de acuerdo a esa versión.

Según la versión del testigo de excepción, a Jaime Ayala lo habrían matado a golpes, luego seccionaron su cuerpo y después enterrado sus restos en diferentes puntos del estadio, lo que no se comprobó.

La anécdota es que cuando Fernando Olivera recorrió las instalaciones acompañado por los familiares de Ayala se encolerizó por la música y pidió que la apaguen. Hay “gente doliente, de luto”, alegó. Guardaron silencio, pero continuó el bullicio.

Secuestro del “Comandante Camión”

El “Comandante Camión” era procesado por la matanza de evangélicos en Callqui, la desaparición del periodista, Jaime Ayala, y las fosas de Pucayacu, pero cada vez que el fuero común lo citaba por medio del Ministerio de Marina, se dieron respuestas como ésta: “Está en comisión de servicio en Estados Unidos”.

El 18 de febrero de 1985, el fiscal provincial Mario Gilberto Miranda Garay se formalizó denuncia penal contra el comandante Álvaro Artaza Adrianzén y contra el oficial de mar Román Manuel Martínez Heredia, por presunto secuestro en agravio de Jaime Ayala Sulca.

Tres días después, el Segundo Juzgado de Instrucción de Huamanga admitió la denuncia.

El 16 de octubre del mismo año, el fiscal provincial de Huamanga, Jorge Romaní Luján, acogió la acusación y solicitó para ellos tres años de prisión y el pago de diez millones de soles como reparación civil.

Pero, cuatro meses antes, en junio de 1985, el presidente del Consejo de Guerra Permanente de la Marina, había interpuesto una contienda de competencia. Se trata de un delito de función, alegó.

La Corte Suprema de Justicia dirimió una contienda de competencia a favor del fuero común para el juzgamiento del capitán de fragata Álvaro Artaza Adrianzén, quien había sido ascendido mientras era procesado.

El 2 de febrero de 1986 -según reportó La República-, cuatro desconocidos armados de revólveres secuestraron al comandante Álvaro Artaza Adrianzén en la esquina de la calle 6 y el jirón Ayacucho de la Urbanización Liguria, en Surco.

El marino viajaba con su hermano Hernando en una camioneta Datsun de doble cabina. Pararon en esa esquina para que éste comprara una gaseosa en la bodega “don Carlos”. De pronto, un hombre alto y rubio, de tez blanca y bigotes se acercó a la ventanilla y encañonó al oficial de la Armada. Otros tres sujetos de raza mestiza subieron a la camioneta y secuestraron al comandante Artaza. Un Volkswagen gris, sin placa de rodaje, escoltó al Datsun que se esfumó. Ni el plagiado, ni los secuestradores, ni el vehículo fueron jamás habidos.

Nunca más se supo del “Comandante Camión” y, por lo tanto, tampoco se esclareció su presunta responsabilidad en el trágico suceso.

Legalmente Álvaro Artaza Adrianzén fue declarado muerto por el Poder Judicial, según resolución publicada en el diario oficial El Peruano, el 19 de febrero de 1989.

 
ANP: Mesa redonda ‘Nuevas realidades en el trabajo de los periodistas jóvenes’

Este 17 de julio se inician las actividades por el 91 aniversario de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) con la mesa redonda ‘Nuevas realidades en el trabajo de los periodistas jóvenes’

Se ha invitado a panelistas quienes abordarán la situación actual del trabajo de los periodistas, especialmente los comunicadores jóvenes.

 
Justicia para Pedro Yauri: Periodista fue asesinado por fujimontesinismo hace 27 años

A 27 años de la desaparición de Pedro Yauri Bustamante la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) demanda al Estado peruano no cesar en la búsqueda de los restos mortales del periodista.

Pedro Yauri pasó la tarde del 23 de junio de 1992 con sus hijas y, al caer la noche se despidió de ellas con un “nos vemos luego” para dirigirse al pequeño local que había alquilado en la calle Sáenz Peña, al lado del Casino de Huacho. En ese lugar guardaba el equipo radial que utilizaba en sus emisiones diarias. Allí lo esperaba su padre, don Anastasio, quien lo ayudaba con la vigilancia.

En la madrugada unos golpes en la puerta despertaron a las hijas del periodista. Era don Anastasio. Tenía las manos amarradas y una expresión de pavor: “Se han llevado a Pedro”, dijo. Contó que siete sujetos vestidos como comando ingresaron al local “armados y alterados”. Luego de golpearlo, amarraron al anciano y le cubrieron la cabeza con una frazada. Después se llevaron a su hijo.

El mismo 23 de junio, después de convocarse en Lima a los integrantes del Grupo Colina, el mayor EP Santiago Martin Rivas conjuntamente con el mayor EP Carlos Pichilingue Guevara, y los agentes operativos Hugo Coral Goycochea, Jesús Antonio Sosa Saavedra, Julio Chuqui Aguirre, Wilmer Yarleque Ordinola, Gabriel Vera Navarrete, Héctor Gamarra Mamani, Jorge Ortiz Mantas, Fernando Lecca Esquen, Antonio Pretel Damaso, Ángel Arturo Pino Díaz, Pablo Atuncar Cama, Hércules Gómez Casanova, Carlos Caballero Zegarra Ballón, Rolando Meneses Montes de Oca, Angel Sauñi Pomaya y José Alarcón Gonzales, habían partido a bordo de dos camionetas hacia Huacho.

El objetivo de su misión no dejaba lugar a dudas. Cada uno llevaba armas de fuego (ametralladoras HK, fusiles automáticos y granadas de guerra), pasamontañas, cal y palas (para enterrar los restos de sus víctimas).

Antes de llegar a Huacho, se desviaron cerca a una playa de la zona. En este lugar, Martin Rivas detalló y distribuyó el trabajo que debían realizar los demás agentes, disponiendo que un subgrupo se dirigiera al domicilio de Pedro Yauri Bustamante, con la finalidad de secuestrarlo y conducirlo a la citada playa.

El comando de la muerte estuvo conformado por Carlos Pichilingue Guevara, Julio Chuqui Aguirre, Pablo Atuncar Cama, Jorge Enrique Ortiz Mantas, Gabriel Vera Navarrete, Antonio Pretel Damaso y José Alarcón Gonzales. El subgrupo, portando armas de fuego y a bordo de una camioneta, llegó a la Plaza de Armas de Huacho el día 24 de junio de 1992, a las 02.00 horas, aproximadamente, estacionándose frente al domicilio del periodista, ubicado en la avenida Sáenz Peña Nº 279.

Inmediatamente de descender del vehículo, tocaron la puerta del inmueble colindante, en el que funcionaba el Casino de Huacho, y luego de amenazar a su vigilante José Luis Cavero Huallanay, subieron hasta el segundo piso. Desde este nivel se deslizaron hacia el pasadizo de acceso a la habitación de Pedro Yauri Bustamante, quien se encontraba descansando en compañía su padre Anastasio Yauri Leandro. Ingresaron violentamente a dicho ambiente, les solicitaron sus documentos personales y, después de golpear y maniatar al anciano padre, sacaron al periodista y lo condujeron a la referida playa. En ese lugar los había estado esperando el mayor Santiago Martín Rivas y el resto de los integrantes del Grupo Colina para perpetrar su macabra misión.

El periodista fue vendado y subido a una camioneta color guinda. Además, se llevaron documentos y una máquina de escribir. Los vecinos y el propio guardián del Casino indicaron al padre de Pedro Yauri que además de la camioneta color guinda, había otra de color mostaza, ambas de doble cabina, marca Nissan, que habían sido estacionadas junto a la vivienda.

Valiente ante la tortura. Yauri Bustamante fue interrogado sobre personas vinculadas con organizaciones terroristas y sus direcciones. Lo golpearon salvajemente y lo obligaron a seguir cavando un agujero en la arena que habían empezado los miembros del grupo. Con un coraje a prueba de torturas, Yauri Bustamante afrontó la muerte ante sus verdugos. Años después, el suboficial Julio Chuqui Aguirre declaró ante los magistrados que el valor del periodista conmovió hasta a sus asesinos y relató la escena con detalles escalofriantes.

-¿Quiénes son los que te apoyan?… vociferó Martin Rivas.

-¿Para qué te voy a contestar si igual me vas a matar?- respondió Yauri.

Martin Rivas comprendió que el valiente periodista no se rendiría.

“Se va”, dijo a sus hombres con la macabra frase con la que condenaba a muerte a sus víctimas.

Un agente del Grupo Colina (los testimonios señalan a Jorge Ortiz Mantas) le disparó un balazo a la cabeza. Los verdugos enterraron el cadáver en el hoyo cavado por el propio periodista.

Pedro Yauri era director y conductor del programa “Punto Final”. En ese espacio radial, que gozaba de buena sintonía en la zona, acogió diversas denuncias sobre excesos cometidos por las fuerzas del orden en el marco de la lucha contra la subversión; atropellos de algunas autoridades del gobierno y sobre actos de corrupción de funcionarios públicos.

Desde la ANP exigimos justicia para #PedroYauri.

 
ANP demanda cumplimiento de derechos laborales fundamentales

Las posibilidades de desarrollar la práctica del trabajo decente en el campo de la comunicación social, fueron discutidas en el transcurso de las dos primeras Asambleas Regionales, programadas para el presente año por la Asociación Nacional de Periodistas del Perú.

Tanto en las jornadas cumplidas en Trujillo como en Chincha, las mismas que contaron con la participación de las asociaciones provinciales de los departamentos de La Libertad, San Martín, Ica, Ayacucho y Apurímac, se debatieron con el mismo interés lo relacionado con la profesionalización y capacitación a periodistas y comunicadores en el contexto de los cambios tecnológicos que hoy dominan el mundo de la información.

La concepción de Internet  como plataforma comunicativa y su influencia en la transformación del periodismo y el perfil profesional del comunicador, constituyó uno de los aspectos  más analizados, dada la realidad del país, en donde existe precariedad para contar con ese medio tecnológico.

Dentro de la gama de la agenda de trabajo, los dirigentes que representan a más de 2 mil periodistas en dichas regiones, señalaron que otro de los grandes problemas está constituido por la presencia de elementos, ajenos al periodismo, que están haciendo mal uso de la información de interés público, recurriendo a prácticas repudiables, en perjuicio de los conceptos de verdad, objetividad y exactitud como cualidades esenciales de la noticia informativa.

En cuanto a trabajo decente precisaron que, deja mucho que desear, el cumplimiento de las normas laborales que amparan al trabajo de la prensa. Sobre el particular precisaron que no es decente el trabajo que se realiza sin respeto a los principios y derechos laborales fundamentales, así como tampoco el que no permite un ingreso justo y proporcional para el esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo social y el tripartimos.

 

 
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Créditos: Eylen Jalilíe