Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Viernes, 19 julio 2019
Informe Especial


Herencia política de Alan García Pérez

El deceso del ciudadano Alan García Pérez ha conmovido a la nación. Más allá de las diferencias que tuvo con determinados sectores de la sociedad, no se puede dejar de reconocer que el ex mandatario, quien recibió el voto mayoritario del pueblo hasta en dos oportunidades, para dirigir los destinos del país, fue un personaje sobresaliente. Por eso, hay quienes han expresado, inclusive hasta con dolor, su infausta desaparición.  Nos unimos al pesar de sus familiares y de aquellos que compartieron sus ideas políticas.

Alan, como le llamaba el pueblo,  gozó de prestigio y, contrariamente, también de la adversidad opositora. Esto último hizo que se convirtiera en una personalidad controvertida. Sin embargo, el carisma personal, su verbo encendido, su capacidad para afrontar los más serios dilemas, le acompañaron hasta casi el final. Lamentablemente, tuvo su minuto de debilidad y adoptó una decisión fatal. El destino le había trazado un itinerario muy complejo. Tuvo días de apogeo triunfal. Tuvo días de aflicción. Todo en medio de esa oscura maraña que existe en el andar de la política, donde el contrario trata de destruir al rival a como dé lugar y con las armas, con frecuencia, nada nobles.

Tuve oportunidad de conocerlo de cerca, cuando por primera vez postuló a la presidencia de la república. Simbolizaba, entonces, la esperanza de millones de peruanos y él mostraba un tejido de sentimientos, tradiciones, lenguaje, aspiraciones y valores. Su juventud de entonces, impactó en el corazón de la ciudadanía y de esperanzas en la sociedad política.

Recuerdo que durante un dialogo personal y periodístico, mencionó que la nación estaba creciendo, sobre todo en cuanto a problemas políticos, sociales y económicos. Y que, por tanto, era menester enfrentar esa realidad con la participación moral y la vocación de servicio que las instituciones que integran la sociedad, deberían de aportar para su progreso.

Alan, que así se le conocía desde todas las tiendas políticas y, sobre todo, en la identidad popular, era un excelente lector. Tenía en la memoria frases célebres. Una de ellas que me conmovió, lo confieso, fue cuando recordó a José Ortega y Gasset, aquel español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital-raciovitalismo- e histórica, situado en el movimiento del novecentismo, quien predicaba que “por efectivas convicciones sobre lo que es el mundo y son los prójimos, sobre la jerarquía de los valores que tienen las cosas y las acciones: ¿cuáles son más estimables, cuáles son menos?”. Alan agregaba: la meta fundamental es lograr que cada persona participe de la redistribución de los bienes materiales y espirituales, que viva como verdadero ser humano y contribuya al bien común del todo. Alan García Pérez, se fue por propia voluntad. Ha dejado herencia política y tareas por cumplir como la citada en el último párrafo.

Roberto Mejía Alarcón

 
Cinco años sin Gabo: 10 frases sobre periodismo de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez fue arduo y crítico defensor del oficio de periodista, y durante su vida reflexionó sobre su trascendencia en la sociedad y la importancia de la ética en la profesión: “La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor”.

Además de su vastísima carrera literaria, Gabriel García Márquez profesó un gran amor al oficio del periodista, que llegó a calificar como “el mejor del mundo”. Crítico y vigilante con la profesión, reflexionó con viveza sobre su salud y las claves para hacer un buen trabajo.

A cinco años de su desaparición, le rendimos homenaje con una selección de diez frases sobre periodismo elegidas por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, que reproducimos a continuación:

Las 10 frases sobre el periodismo de García Márquez

“Mis padres durmieron tranquilos desde que les hice saber que en el periódico ganaba bastante para sobrevivir. No era cierto. El sueldo mensual de aprendiz no me alcanzaba para una semana”, (frase extraída de su autobiografía, Vivir para contarla).

“El periodismo es la profesión que más se parece al boxeo, con la ventaja de que siempre gana la máquina y la desventaja de que no se permite tirar la toalla”, (extraída de Textos costeños, 1992).

“El periodismo me ha ayudado a establecer un estrecho contacto con la vida y me ha enseñado a escribir. La obra creativa, de fantasía, ha dado valor literario a mis trabajos como periodista” (declaración realizada en los años setenta).

“La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor” (extraído del discurso “El mejor oficio del mundo”, pronunciado ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Los Ángeles, el 7 octubre de 1996).

“Los periódicos han priorizado el equipamiento material e industrial, pero han invertido muy poco en la formación de los periodistas. La calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia” (entrevista concedida a Boris Muñoz para Radar, Nueva York).

“En la carrera en que andan los periodistas debe haber un minuto de silencio para reflexionar sobre la enorme responsabilidad que tienen” (artículo para Semana de Colombia, 1989).

“Los directores del periódico colocan a los reporteros en la escala de los aprendices, y cuando de veras aprenden y su lenguaje deja de ser pobre, los asientan a arreglar el mundo en un escritorio, desde donde es más fácil llegar a ser diputado que escritor”. (declaración concedida a Miguel Fernández-Braso para Una conversación infinita, en 1968).

“Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad” (declaración concedida a Alex Grijelmo para El País en 1998).

“Cuando uno se aburre escribiendo, el lector se aburre leyendo” (declaración extraída de la entrevista anterior).

“La crónica es la novela de la realidad”. (entrevista en El Espectador, 1991).

 
Salvador: Confiar en ti mismo, no garantiza el éxito

Salvador Alejandro Jorge del Solar Labarthe, se llama así quien hoy en día ejerce la delicada función de primer ministro en el renovado gabinete que acompaña la gestión presidencial de Martín Alberto Vizcarra Cornejo. Ponemos los nombres tal cual son, de uno y otro, para que los tengamos presentes, no los olvidemos y los acompañemos con nuestras oraciones, por lo menos, en los siguientes días cuando la situación política tienda a ponerse más compleja y sea necesario que alguien, con mayor poder celestial, los ilumine.

¿Qué ocurrirá con Salvador Alejandro? ¿Qué hará Martin Alberto? No lo sabemos. Ojala no se le ocurra al presidente, ante los problemas que sobrevengan, volver a repetir la desafortunada frase que pronunció cuando la tragedia del terminal Fiori: “es culpa de todos”. Pero quien sí debe poner las barbas en remojo es Salvador Alejandro. Durante la exposición de la política del gobierno, realizada el pasado jueves, lo hizo frente a un parlamento áspero, demagógico en extremo y hasta agraviante. Salvo escasas excepciones, mediocre.

El primer ministro ha dicho que los objetivos del gobierno se sustentan en  cinco ejes: decidida lucha contra la corrupción, fortalecimiento de las instituciones del Estado, renovados esfuerzos para lograr el fortalecimiento económico, el desarrollo social y la anhelada descentralización. ¿Se convertirán en realidad lo prometido? ¿De cara al bicentenario se habrá avanzado lo suficiente? Sobre la primera interrogante, tenemos nuestras dudas, por más que se hayan tomado algunas medidas como la creación de veinticinco (25) comisiones regionales anticorrupción y se hayan asignado  25 millones de soles adicionales al Ministerio Público para fortalecer las fiscalías de delitos de corrupción de funcionarios. ¿Por qué? El problema de la corrupción es de la mayor gravedad, tanto que ha logrado empoderarse en todos los estamentos de los tres poderes del Estado, llámese Judicial, Legislativo y Ejecutivo. No es extraño que se evoque a Gonzáles Prada. Vuelve a tener vigencia la frase expresada hace un siglo: “El Perú es un organismo enfermo: donde se pone el dedo, salta la pus”.

Los otros ejes del discurso de Salvador Alejandro podrían ser viables, quizás, en la medida en que los tres poderes del Estado y, sobre todo, el diálogo entre el ejecutivo y legislativo se libere de complejos, de intereses mezquinos y se deje de lado “la escopeta de los dos cañones”. Esto sin embargo, es pedir mucho.  Fuerza Popular, a través de su vocero Carlos Tubino, ha sido enfático en proclamar que el fujimorismo, versión keikista está abierto al diálogo. ¿Se le podrá creer? Un poco difícil, conociendo promesas anteriores. Por otro lado, el aprismo de estos tiempos, versión alanista, sigue jugando a la política y se pregunta sobre los 1,700 millones que el actual gobierno ha destinado a consultorías, señalando, sin mostrar pruebas, que ahí está la corrupción. Finalmente, la izquierda representada por Frente Amplio, ha asumido la tarea de impactar en el electorado, afirmando que no se puede tener confianza en el actual gobierno mientras haya miseria y pobreza en el país. Las demás bancadas muestran otra disposición, aun cuando no pierden oportunidad de justificar su existencia mediante criticas acidas de algunos de sus miembros.

Lo ocurrido cuando el voto de investidura  es un adelanto de lo que podría venir a partir de ahora. Salvador Alejandro y  su equipo de ministros recibieron el exiguo apoyo 46 votos a favor. En contra votaron 27 parlamentarios y otros 21 optaron por la abstención. No estuvo Lescano, tampoco Mamani, entre otros suspendidos. Ambos hijos de Puno. Tampoco los que por su cuenta no concurrieron a cumplir su deber parlamentario.

Sin embargo, aunque pueda resultar extraño, la presencia del gabinete ministerial y la actuación parlamentaria, debe entenderse como una demostración de que estamos viviendo en una sociedad política. Quedó en evidencia el pluralismo existente, que es condición  inmanente a cualquier estilo social de vida democrática. ¡Que esto nos sirva de consuelo!

Roberto Mejía Alarcón

 
Ineficiente protección a periodistas en México

Como no funciona, el gobierno de México está revisando el Mecanismo de protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas. Pero a pesar de que se identificaron problemas en su operación, hay más fallas sin atender a las que el gobierno no se refirió, señalan representantes de periodistas.

Durante la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, el lunes 25, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, expuso una revisión del estado actual del Mecanismo.

“Yo creo que el Mecanismo debe de entrar en una nueva etapa de desarrollo con una participación más activa por parte del gremio periodístico y por parte de los defensores de derechos humanos”, dijo.

El Mecanismo funciona a través de una Junta de Gobierno integrada por nueve funcionarios del gobierno con derecho a voz y voto.

Además cuenta con cinco invitados permanentes con derecho a voz, que incluyen a un representante del Alto Comisionado de la ONU, de la Conferencia Nacional de Gobernadores, del poder judicial federal y dos representantes del Congreso de la Unión; así como por un consejo consultivo en el que hay un presidente, cuatro periodistas y cuatro defensores de Derechos Humanos, que no tienen ni voz ni voto.

“Hace falta hacer un replanteamiento a su propio diseño, creo que es muy importante que la mayor parte de los integrantes de la Junta de Gobierno no sean del gobierno federal”, advirtió Encinas.

El Mecanismo fue creó en 2012 después de muchos esfuerzos y presiones de la sociedad civil, y actualmente se da atención a 790 personas, 498 son defensores de derechos humanos y 292 son periodistas.

La semana precedente, el presidente anunció que presentaría algo al respecto.

El gobierno federal realiza una auditoría al fideicomiso con el que opera el mecanismo y evalúa el reemplazo de los escoltas que brindan seguridad a los periodistas y defensores en peligro; además, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos realiza una evaluación del mecanismo que estará lista en abril.

Con el diagnóstico resultante, informó la Secretaría (ministerio) de Gobernación (Segob), se rediseñará el mecanismo de protección que opera sólo de manera reactiva y únicamente protege a los periodistas que están sujetos al mismo.

En lo que va de la actual administración, cuyo sexenio comenzó el 1 de diciembre, han sido asesinados seis periodistas y nueve defensores de derechos humanos en México.

Encinas aseguró que en un futuro el Mecanismo contará con todos los recursos necesarios para operar, pues ha tenido un aumento de 20 por ciento en solicitudes de protección que no se han reflejado en la asignación de recursos.

Una de las principales fallas del Mecanismo es que no es operado por el Estado, sino que está concesionado a la empresa RCU Sistemas, a través de una adjudicación directa, y que tiene problemas para su operación, como carecer de elementos con licencia para portar armas.

Al respecto, Encinas señaló que está en proceso el reemplazo de las escoltas privadas por personal capacitado por la Policía Federal, y que intervendrá también el área de protección a funcionarios de la Secretaría de la Defensa Nacional. La empresa privada seguirá prestando sus servicios, hasta que el gobierno pueda tomarla por su cuenta.

“Con toda seguridad en el momento en que asumamos esto, como debe de ser, una responsabilidad del Estado que no puede delegarse a un particular, haremos un replanteamiento de todo, lo cual nos implicará incluso un ahorro por lo menos del 15 por ciento”, aseguró el subsecretario, pero de nuevo, sin especificar cuándo sucedería.

Otros pendientes

Hace unas semanas, la organización Acción Urgente para Defensores de Derechos Humanos (Acudeh) logró que en el Senado se retomara la discusión de la Ley General para Prevenir, Proteger, Investigar, Reparar y Sancionar los Delitos contra Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas.

De acuerdo con Jade Ramírez Cuevas Villanueva, oficial de Libertad de Expresión de la Red de Periodistas de a Pie, una organización que busca mejorar el ejercicio periodístico en el país, esta ley podría ser una de las piezas que faltan para mejorar el trabajo del Mecanismo.

“El gran problema del mecanismo es que a una sola instancia de gobierno le toca resolver dos modalidades del problema. Lo político y lo operativo-administrativo”, explica´, “Gobernación tiene que ver lo político de cumplir leyes y tratados internacionales, y lo operativo de dar protección, pero Segob no es policía”.

Esta iniciativa tiene una visión más integral en la que sienta a la mesa de discusión la todas las partes encargadas de prestar atención, como policías y otras autoridades, a la colaboración, asegura Jade Ramírez.

“Hay gobernadores, presidentes municipales, regidores, y funcionarios federales que desconocen el mecanismo y que dicen ‘por qué me mandan a hacer tal o cual cosa’ y no la hacen y no pasa nada. Con la nueva ley sí estarían obligados”, explica Ramírez Cuevas Villanueva.

Durante su presentación, el subsecretario Encinas no hizo ninguna mención a la propuesta de ley.

De acuerdo con Ramírez Cuevas Villanueva, al mecanismo le falta personal bien capacitado, que entienda las problemáticas que está tratando y, sobre todo, que no sea una empresa privada, sino personal que esté formado y que tenga una idea real de qué es ser periodista o defensor en México.

“Tienes a un funcionario de Gobernación que ha estado trabajando en una oficina por más de 15 años y después lo pones a resolver tareas de análisis de riesgo, pues obviamente vas a necesitar concesionar la operación”.

Aseguró, además, que el mecanismo necesita promover mejores medidas de prevención. “No es necesario blindar hasta los dientes a un periodista si se mandan medidas políticas desde la Secretaría de Gobernación, en las que un gobernador que denuesta a periodistas se retracte de lo que dijo públicamente”.

Ramírez Cuevas Villanueva pone de ejemplo la disculpa pública a la periodista Lydia Cacho. La disculpa que se le ofreció era parte de una medida de reparación de daño, y no de prevención. “Si esas se ponen como preventivas, en gran medida se pueden aminorar los daños”, asegura.

Este artículo fue originalmente publicado por Pie de Página, un proyecto de Periodistas de a Pie . IPS-Inter Press Service tiene un acuerdo especial con Periodistas de a Pie para la difusión de sus materiales.

Arturo Contreras

 
La reforma política no es tarea de improvisados

Existe interés, preocupación y cierta expectativa sobre la repetida historia de una reforma política en nuestro país. El Poder Ejecutivo ha recibido el informe de una comisión especial presidida por Fernando Tuesta Soldevilla. El Poder Legislativo, en la practica el “poder del keikismo”, hace saber que tiene múltiples iniciativas sobre el particular. Todos los proyectos se acunan deseosos de hacer viable la democracia que reclama el pueblo, de manera especial quienes conforman la mayoría de la población, vale decir aquellos que reclaman el derecho a vivir con dignidad.

Bien se sabe que el vocablo “democracia” se conceptúa como una actitud en la vida social, una filosofía política, una técnica y una forma de gobierno. Esa es parte de la teoría. Hay quienes tienen otras definiciones. En el caso de nosotros, podemos precisar que “democracia” más que otra cosa es una actitud que le permite a todos los miembros de la sociedad política su participación en el “bien común” y, hay que recalcarlo, se sienten en la obligación de actuar conforme a sus posibilidades en la realización de la “obra común”. Existe consecuencia de una cuota de responsabilidad, que lleva al logro de frutos de beneficios para todos, sin discriminación ni marginación.

No es tan sencillo en consecuencia hablar de reforma política y mucho menos abrir la boca para llenarse de predicas demagógicas. Hay que entender con verdadero conocimiento de causa que democracia es gobierno del pueblo, el mismo que es el sujeto de los actos que son definitivos para su vida. ¿Esto sucede en nuestro país? ¿Vivimos realmente en democracia? Los actuales conflictos políticos, sumados a los de otrora, nos dan la respuesta. Con algo de audacia se podría hablar de una democracia subdesarrollada.

Cuando nos referimos al “pueblo” como sujeto, lo que queremos expresar es que el mismo está constituido por cada uno de los ciudadanos, cualquiera sea su condición y que tienen la capacidad de asumir y de decidir libremente sobre su propio destino y que, de ninguna manera, debe concebirse como el simple objeto de un poder paternalista.

La reforma política tan esperada, es verdad, no puede ser un simple juego de palabras, ni de textos elaborados para satisfacer los intereses egoístas, avaros, vanos de cualquier naturaleza, de quienes tienen la certidumbre que el país es de alguna manera su hacienda y que pueden disponer de ella en la forma que les venga en gana.

La reforma política debe darse distinguiendo el concepto de “pueblo” y el que corresponde al de “masa”. El “pueblo” vive y se mueve por su vida propia. La “masa” o “multitud amorfa” es de por si inerte y es factible de ser manipulada desde afuera. Recalcamos, se siente la presencia del pueblo cuando este vive la plenitud de la vida de los seres humanos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos que lo integran. Ese pueblo es consciente de su propia responsabilidad y tiene sus condiciones.

¿Habrá capacidad intelectual entre quienes definirán el futuro de la reforma política? ¿Quiénes intervengan en el debate y en el acuerdo final se despojarán de intereses mezquinos? Por lo pronto, es bueno que se enteren que el Estado no tiene facultades ni derechos por encima del Cuerpo Político. Sus atribuciones corresponden al Cuerpo Político. Es una falacia hablar de “soberanía del Estado”, si se comprende por “soberanía” el derecho al ejercicio de un poder trascendente y separado del pueblo.

Quizás en estos momentos haya quienes se pregunten ¿qué supone la democracia como forma de gobierno? Adelantamos algunos aspectos de ello: Aceptación, del consentimiento popular sobre el régimen político y el gobierno, la representación del pueblo en todas las instancias de las decisiones fundamentales, respeto y cumplimiento de los derechos humanos, sean políticos, sociales o económicos, conocimiento y respeto del ordenamiento jurídico, con atribuciones y deberes de gobernantes y gobernados, participación de la sociedad en los diferentes sectores de la vida social del país, mecanismos de control sobre los poderes públicos, política de transparencia informativa real sobre las necesidades, aspiraciones y exigencias de los gobernados, pluralismo en la vida de la sociedad y el derecho a diferenciarse que es correlativo del deber de realizarse.

La sociedad humana, el ciudadano es un ser natural finito y carente, cada ser humano tiene aspiraciones, herencias, dolores, desilusiones, esperanza, frustraciones. La tarea de la reforma política debe ser asumida, en consecuencia, con la mayor responsabilidad.

Roberto Mejía Alarcón

 
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Créditos: Eylen Jalilíe