Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Viernes, 20 setiembre 2019
Informe Especial


Diez por ciento de trabajadores recibe casi la mitad de remuneración mundial

NACIONES UNIDAS.- Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán 300s. Un nuevo estudio de la OIT revela que a mayoría de la fuerza laboral subsiste con un salario notablemente bajo. A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales.

El nuevo estudio mundial, elaborado por el departamento de estadística de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) con datos de 189 países, constata la gran disparidad de salarios que reciben los trabajadores.

Según los hallazgos publicados el jueves 4,  solamente 10 por ciento de los trabajadores reciben casi la mitad, 48,9 por ciento, de las remuneraciones globales, mientras que los trabajadores que perciben un salario más bajo solo les corresponde 6,4 por ciento de las retribuciones mundiales.

A este último dato, se le ha de añadir que 20 por ciento de los asalariados con remuneraciones más bajas, unos 650 millones de personas, cobran una cantidad inferior a uno por ciento mundial de los ingresos laborales, una cantidad que ha sufrido escasas variaciones durante los últimos trece años.

Por si estas disparidades no fueran suficientes…

Del mismo modo, las nuevas indagaciones revelan que, en general, la desigualdad en las remuneraciones laborales a escala mundial disminuyó desde el año 2004.

Pese a ello, esta situación no se produce por una reducción de la inequidad en los países, sino como consecuencia de la ascendente prosperidad registrada en las economías emergente como China e India.

Las conclusiones del estudio indican que “en general, la desigualdad en los ingresos sigue siendo un problema extendido en el mundo del trabajo”.

Un informe con nuevas estimaciones

Así, el Conjunto de datos relativo a la proporción del ingreso laboral y su distribución, elaborado por el departamento de estadística de la OIT con datos provenientes de 189 países, incluye dos nuevos indicadores que sirven para evaluar las principales tendencias en el mundo del trabajo tanto a nivel nacional como regional y mundial.

“Uno de ellos ofrece, por primera vez, cifras comparables a escala internacional del porcentaje del PIB que va a parar a los trabajadores – en lugar del capital – a través de los salarios y las rentas. El segundo analiza la distribución de los ingresos laborales”, indica.

Los resultados principales muestran que, a nivel mundial, la media de ingresos nacionales destinada a los trabajadores disminuyó de 53,7 por ciento en 2004 a 51,4 por ciento en 2017.

Distribución por clases sociales

Al mismo tiempo, si se examina la distribución del salario promedio entre países, se observa que la proporción destinada a la clase media (60 por ciento de los trabajadores) disminuyó entre 2004 y 2017, de 44,8 por ciento a 43 por ciento.

A su vez, la proporción que recibió 20 por ciento de los asalariados mejor remunerados aumentó de 51,3 por ciento al 53,5 por ciento.

Este último grupo de personas vio como crecía su participación en al menos un punto porcentual de la remuneración nacional en países como Alemania, Indonesia, Italia, Pakistán, Gran Bretaña y  Estados Unidos.

“Los datos demuestran que, en términos relativos, el aumento de los salarios laborales más altos va asociado con pérdidas para todos los demás, ya que tanto los trabajadores de clase media como los de ingresos más bajos ven disminuir su participación en los ingresos”, dijo Steven Kapsos, el jefe de la Unidad de Producción y Análisis de Datos de la OIT.

“Sin embargo, cuando aumenta la parte de los ingresos laborales de los trabajadores de rentas medias o bajas, las ganancias tienden a ser generalizadas, favoreciendo a todos, excepto los que reciben los salarios más altos “, añadió

Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán 300

Por otra parte, los países más pobres tienden a registrar niveles mucho más altos de desigualdad salarial, agravando las dificultades de las poblaciones más vulnerables.

De este modo, en el África subsahariana, el 50 por ciento los trabajadores más pobres perciben solo 3,3 por ciento de los ingresos laborales, mientras que en la Unión Europea el mismo grupo reciben 22,9 por ciento de esas ganancias pagadas a los trabajadores.

El economista del departamento de Estadística de la OIT, Roger Gomis, destacó que “la mayoría de la fuerza laboral mundial subsiste con un salario notablemente bajo, e incluso para muchos de ellos tener un trabajo no implica disponer de los medios suficientes para vivir”.

“A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales, y el 10 por ciento más pobre tendría que trabajar tres siglos para ganar lo mismo que gana el 10 por ciento más rico en un año”, añadió.

Esta publicación forma parte de las recomendaciones formuladas por la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT. Los nuevos datos  se usarán para seguir el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que conforman la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

RV: EG/(IPS)

 
Las acciones humanitarias y ambientales deben ir de la mano

La actuación ambiental y humanitaria se suelen manejar como dos sectores diferentes, pero su conexión es cada vez mayor y la falta de conciencia al respecto podría provocar una mayor devastación a mediano y largo plazo, según análisis de especialistas de la sociedad ivil organizada y de las Naciones Unidas.

Ante el incremento de las crisis por todo el mundo, los operadores humanitarios sobre el terreno son esenciales. Ellos son frecuentemente los primeros en llegar durante y después de una crisis, para brindar asistencia de emergencia y salvar vidas.

Pero esos agentes humanitarios deberían prestar atención a las implicaciones de largo plazo de la crisis y de sus propias actuaciones, en especial sobre el ambiente, y todavía esa necesidad de no se atiende, pese a las consecuencias graves a mediano y largo plazo.

“(El ambiente) no está integrado en la programación humanitaria … si bien estamos muy claros de que el enfoque humanitario es la asistencia para salvar vidas, también entendemos que esto no se puede hacer si está comprometiendo las vidas de las generaciones futuras o incluso de la generación actual”, dijo a IPS la jefa de la Unidad Ambiental Conjunta (JEU, en inglés), Emilia Wahlstrom.

La  JEU es  una asociación de ONU Medio Ambiente  y la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), destinada a impulsar misiones conjuntas que aúnen las caras humanitaria y ambiental en las respuestas a la crisis.

“La degradación ambiental está causando crisis humanitarias, y las crisis humanitarias están exacerbando áreas que ya están bajo mucha tensión”, sintetizó Wahlstrom.

Cathy Watson, jefa de desarrollo de programas del no gubernamental Centro Mundial Agroforestal, tiene un análisis similar.

“Existe un paradigma de que en las emergencias se están salvando vidas y no se tiene tiempo de pensar en otras cosas. El problema con ese paradigma es que pronto esa emergencia se calmará y llegará el momento de cómo la población logra autosustentar sus vidas y eso suele depender del entorno natural”, explicó a IPS.

Por ello, si no se atiende y resuelve esa realidad, los sobrevivientes “pueden terminar teniendo una situación aún peor”, aseguró.

Para Watson, las crisis ambientales y humanitarias se retroalimentan entre sí, formando cada vez con más frecuencia dos caras de una misma moneda.

“La degradación ambiental está causando crisis humanitarias, y las crisis humanitarias están exacerbando los problemas en las áreas que ya están bajo mucha tensión ambiental”, aseguró.

Por ejemplo, un estudio realizado en 2014 por la JEU evidenció que la crisis humanitaria de Sudán estaba estrechamente relacionada con la deforestación y la desertificación que habían agravado las operaciones humanitarias.

Dicha deforestación fue causada por la necesidad de leña para cocinar y ladrillos secos para la construcción, y las operaciones humanitarias agravaron el problema ya que había una demanda de construcción sin precedentes, en las regiones en crisis. ONU Medio Amiente estimó que los hornos de ladrillos quemaban 52.000 árboles cada año.

Tales actividades reducen la fertilidad del suelo, disminuyen el suministro de agua y destruyen valiosas tierras agrícolas, afectando los medios de vida ya frágiles de millones de personas afectadas y desplazadas por el conflicto.

Eso sucede en un contexto donde el dramático empeoramiento de la degradación de la tierra causada por las actividades humanas ya está socavando el bienestar de dos quintas partes de la población mundial.

Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD),  60 por ciento de todos los servicios de los ecosistemas están degradados.

La reducción de las funciones de los ecosistemas hace que las regiones sean más propensas a los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones y deslizamientos de tierra, así como a un mayor conflicto e inseguridad.

Aproximadamente 40 por ciento de todos los conflictos dentro de los Estados en los últimos 60 años han estado vinculados a los recursos naturales.

Un ejemplo actual del componente ambiental en las crisis humanitarias, es el de los refugiados rohinyás en Bangldesh.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se redujeron más de 4.000 acres de colinas y bosques para construir refugios temporales y diferentes instalaciones asistenciales, así como para obtener leña para cocinar en Ukhia y Teknaf de Cox’s Bazaar, donde se atiende a 1,5 millones de personas refugiadas.

Esa deforestación aumentó el riesgo de deslizamientos de tierra, así como las tensiones entre las comunidades locales y las de refugiados.

Pero la culpa de esas situaciones no puede recaer sobre los refugiados, subrayó Watson.

“Los refugiados solo están haciendo lo que tienen que hacer para sobrevivir, pero podemos adoptar un enfoque mucho más ecológico y realmente pensar en cómo vamos a mantener los ecosistemas que sustentan a estos refugiados, proporcionan agua, proporcionan suelo fértil y madera para cocinar “, dijo la especialista y activista.

Dado que el tiempo promedio que un refugiado permanece desplazado puede ser de hasta 26 años, la necesidad de un enfoque más ecológico es indispensable para proteger a su nuevo entorno y al propio refugiado.

“Hay suficiente tiempo para desarrollar realmente el bienestar ambiental del área para que las personas también puedan sentirse bien, vivir bien, tener sombra, tener frutas, tener agua limpia”, aseguró Watson.

Además, hay que concienciar a los refugiados, pese a su vulnerable situación, de hechos como que “no va a cultivar alimentos por mucho tiempo si corta todos los árboles”, dijo.

Tanto Watson como Wahlstrom destacaron la importancia de que los operadores humanitarios utilicen las directrices, herramientas y recursos disponibles para garantizar que sus operaciones ayuden a las poblaciones a largo plazo.

Por ejemplo, el Manual de Esfera, que se puso a prueba por primera vez en 1998, proporciona estándares mínimos para la respuesta humanitaria, incluida la necesidad de integrar evaluaciones de impacto ambiental en toda la planificación de viviendas y asentamientos.

También incluye medidas para restaurar el valor ecológico de los asentamientos durante y después de su utilización, y optar por materiales sostenibles, así como por técnicas que no agoten los recursos naturales.

“Sabemos qué hacer, todos sabemos qué hacer. Pero no lo estamos haciendo… los líderes y los tomadores de decisiones deben cambiar la forma en que hacemos nuestras tareas”, dijo Wahlstrom.

Watson, por su parte, acotó que “hay tantas buenas directrices, pero no se han implementado o se ha tomado mucha conciencia del pensamiento ecológico”.

“Si realmente se piensa en cómo gestionar el paisaje y cómo funciona donde está y que función cumple”, entonces se pueden adoptar medidas adecuadas para a la hora de obtener combustible en esas áreas, por ejemplo, “se las puede proteger” y también “se pueden construir áreas que sean mucho más resistentes y productivas”.

Si bien algunas agencias humanitarias ya han comenzado a incluir también las preocupaciones ambientales, Wahlstrom señaló la necesidad de que los operadores ambientales y humanitarios también trabajen juntos.

“Debido al mandato de salvar vidas y los elementos muy urgentes del trabajo (del sector humanitario), los agentes ambientales y los agentes del desarrollo son un poco cautelosos para participar porque sienten que no es su lugar”, dijo a IPS.

“El planeta se está quemando y los agentes ambientales, ya no tenemos el privilegio de estar en nuestra comunidad científica y trabajar en nuestros informes. Tenemos que salir y debemos difundir este mensaje”, agregó Wahlstrom.

La Red de Acción Ambiental y Humanitaria (EHA, en inglés) espera hacer precisamente eso. Aunque es una red informal, la EHA reúne a expertos humanitarios y ambientales para compartir orientación, buenas prácticas y políticas para mitigar los impactos ambientales de las operaciones humanitarias.

“Se está acabando el tiempo. Realmente no podemos permitirnos no colaborar… somos más fuertes juntos y juntos podemos tener una mejor respuesta y estar mejor

(IPS)/ Por Tharanga Yakupitiyage

 
La perversión de la política

La ciudadanía está observando los más recientes hechos de corrupción y, al mismo tiempo, de irresponsabilidad. Lamentablemente, entre los principales protagonistas se encuentran quienes, hoy en día, tienen representación política. No escapan a esta crítica quienes se encuentran en el ámbito del Poder Judicial. En uno y en otro caso, da la impresión palpable que poco les importa la salud moral del país.

Por eso hay quienes consideran que en nuestro país se ha olvidado que la acción política democrática, es fundamentalmente una lucha del pueblo por el pueblo. Léase mejor del ciudadano por el ciudadano. Hay tristeza, desaliento y disgusto, porque tan delicado problema no queda simplemente en el olvido. Va más allá, dado que en estos temas de encubrimiento de la corrupción política, participan mucha gente que peca de ignorancia. No están preparados y han dado múltiples de ello.

No vamos a repetir nombres ni apellidos. Eso está presente en el imaginario de la gente. Lo que si hay que recalcar  que la política supone implícitamente una cierta idea del hombre,  idea muchas veces falsificada y mutilada de donde se deriva una perversión de la política. Pero, qué otra cosa se puede esperar, cuando en los mal llamados partidos políticos y en la representación de los mismos, hay una suma mayoritaria de gente sin formación, que ni siquiera han recibido capacitación elemental y para quienes la ciencia política es algo que les resulta imposible de entender.

La historia política del país está colmada de antecedentes de esta índole. En este proceso republicano los individualismos han hecho mucho daño. Tenemos presente lo que viene ocurriendo en estos tiempos: los individualismos llamados liberales o los totalitarismos de derecha o izquierda, vienen causando estragos, porque unos y otros tienen una falsa concepción del hombre y la sociedad. Esos unos y esos otros  han hecho que se cometan errores, llegando al extremo que el hombre se ha convertido en el procreador de inhumanos horrores. Y se siguen multiplicando.

Que la lucha democrática debe seguir, claro que sí. Ella debe ser una lucha contra las sociedades y las ideologías que deshumanizan al ser humano. El pensamiento democrático debe aparecer como una respuesta permanente de todas las ideologías, pero requiere de una doctrina del hombre. Una doctrina fuerte que sin caer en el dogmatismo este animado por un propósito de certidumbre y rectitud. Y no como ahora en que el desaliento crece, porque los que se han involucrado en la política, en la mayoría de los casos, son personas a los que les acompaña la tristeza de la ignorancia.

Roberto Mejía Alarcón

 
Se ofrece mucho y se cumple poco o nada

El tiempo es cada vez más corto, las manecillas avanzan con un galope a campo traviesa, los obstáculos se multiplican, y el camino es insólitamente largo.

En ese correr del tiempo, escasean los líderes de envergadura, que tengan la capacidad de conducir los destinos de nuestros pueblos y de la humanidad entera, en este maridaje de tanta mediocridad revestida de ambición desmedida.

Nos parece interesante recordar un pensamiento de Confucio quien expresaba 500 años antes de Cristo:

“En un Estado bien organizado, el progreso no se estipula en términos de riqueza. La pureza del pueblo y de sus líderes es lo único que constituye la verdadera riqueza de la Nación”.

Nos dice, “la pureza del pueblo y de sus líderes es lo único…”

Es evidente que se va produciendo un escarnio del escenario político, y cada vez más, los procesos van adquiriendo un carácter represivo. La violencia se va generalizando, y se van produciendo vacios y manipulaciones alarmantes.

Es como si estuviéramos montando en todos los escenarios una pre-crisis muy personal, que se suma a la crisis global que se vuelve ya insoportable, y que no podemos imaginar qué evolución tendría, el desempleo crece, las privatizaciones avanzan, se pretende destruir todo lo que representa el aparato del Estado, pero al mismo tiempo, comprobamos que es tan corto el tiempo  que nos va quedando, para reaccionar en términos políticos y estratégicos, que solamente atinamos a preguntarnos:

¿Podrán nuestros pueblos seguir soportando la humareda del desorden institucional, la malévola intriga y el odio que siembran los sectores poderosos y los medios de comunicación monopólicos y oligopólicos, que desenfrenadamente se dedican a desinformar y a abrir grietas en nuestras sociedades? Nuestra respuesta es fortalecer nuestra conciencia de clase!

¿Cuál debería ser el nuevo papel de la sociedad civil organizada, del Estado efectivamente democrático, rescatado de las manos oligárquicas, para ponerla al servicio de  los trabajadores y del pueblo?

¿Y qué nuevo papel deben desempeñar las organizaciones sindicales, cooperativas, movimientos sociales en general, para garantizar una vida digna en el presente Sigo XXI?

*La consigna pareciera ser simple: cambiemos lo que es necesario  cambiar, para derrotar a los supuestos líderes farsantes de siempre.

¿Cómo enfrentamos los agravios de la lógica del poder dominante, que sigue jugando con propuestas ricardianas,  que buscan sacralizar en términos económicos, la división internacional del trabajo y las ventajas comparativas, entre países industrializados y países agrícola-ganaderos, que proporcionan insumos-materias primas; y el libre cambio o proteccionismo, según las conveniencias del más fuerte y poderoso en la correlación del poder?

¿Es que podemos seguir aceptando el empobrecimiento creciente de nuestros pueblos, como lo diseña el neoliberalismo de Macri – Bolsonaro – Duque, etc… capitaneado por un trumpalismo desaforado, que tiene la desfachatez de amenazar a todo el mundo con aranceles, atropello a los derechos de los migrantes, guerras comerciales y tecnológicas de cuarta y quinta generación?

¿Acaso solamente los ricos tienen el sagrado  derecho de ser cada vez más ricos y vivir muy bien, concentrando más del 50% de la riqueza en manos del 1% de la población del mundo?. La Fundación OXFAM lo demuestra y denuncia.

¿Es acaso la lógica implacable del poder neoliberal que impone las reformas laborales, fiscales, de las pensiones y las jubilaciones, para garantizar la acumulación y concentracion de las riquezas en pocas manos y en pocos países, donde merodean las corporaciones transnacionales?

Es entonces que nos preguntamos casi airados: ¿Por qué tantas injusticias y tantos atropellos a los derechos humanos, supuestamente en nombre de la libertad de comercio y de una democracia capitalista?.

Y ¿qué nos puede quedar de la inflación premeditada, de la deuda externa aviesamente acumulada, que se engorda con la evasión de divisas y los depósitos offshore?

¿En qué tiempo, y por qué caminos, después de formularnos las preguntas inevitables, armamos el tejido orgánico coherente, para forjar la unidad, tejer la solidaridad y  poner en marcha la acción que pueda liberarnos de tanta miseria y opresión, que el capitalismo salvaje nos va imponiendo?

Estas son preocupaciones centrales de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales – CLATE – y de toda organización sindical, social y política, en ésta hora aciaga de nuestro destino histórico.

Nuestro compromiso es más exigente que nunca.

El pensamiento de Confucio tiene una vigencia extraordinaria.

Pareciera que efectivamente, en Argentina, en Brasil, en Colombia, en Chile, en Paraguay, en Venezuela, en toda América Latina – Caribe.

“EL TIEMPO ES CORTO Y EL CAMINO ES LARGO, Pero, “NO  PODEMOS   PERDER   LA   ESPERANZA”.

Por: Rodolfo Romero – RoRó -

 
Por la dignidad de las mujeres migrantes venezolanas

CÚCUTA.- Nelsmar tiene 15 años y ya conoce la desesperación. Nadie está preparado para ello, menos a esa edad. Hace nada asistía a un colegio de clase media alta en Valencia, una ciudad en el centro de Venezuela, ahora duerme en un barrio de Cúcuta en una cama compartida con sus hermanos.

Antes soñaba con ser azafata de avión o psicóloga; hoy el afán por sobrevivir copa sus días.

En el desarraigo, Nelsmar ha tenido que ser fuerte y con coraje enfrenta cambios todos los días.

Se ha inscrito en un nuevo colegio, debe cuidar de sus hermanos mientras sus padres trabajan y ha tenido que aprender a cuidarse en una comuna que tiene problemas de seguridad.

Sin embargo ha aprendido a entender su condición e incluso se ha unido los sábados a un grupo voluntarios que  trabajan con temas juveniles.

Así lo confirma Dildar Salamanca, coordinadora en terreno del programa del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). “La mujer adolescente y migrante es un ser infinitamente resiliente, fuerte, capaz de sobreponerse a la hostilidad de la vida”, explica.

A diario se evidencian largas filas de personas que acceden a Colombia sin control migratorio y cruzan el río Táchira pensando que el Edén está del otro lado de la frontera.

La crisis en Venezuela  golpeó a Nelsmar, y a más de 1,2 millones de venezolanos que han migrado a Colombia, seún cifras registradas en la página web www.R4V.info, sitio  oficial que recopila información sobre la respuesta humanitaria que presta la Plataforma de Coordinación Interagencial de Naciones Unidas para Refugiados y Migrantes de Venezuela.

Nelsmar, migró hace menos de dos años desde Valencia, la capital del estado de Carabobo. Tras ocho días caminando y el resto en autobús, llegó a la frontera con Colombia.

Y aunque pensó que aquella travesía era lo peor, recién luego, ya en Cúcuta, tomó consciencia de los peligros de la migración no planificada. O simplemente sintió el peso de ser venezolana.

Durante varias semanas de recorrido, durmió en la calle y en una pensión que sus padres pudieron pagar, tuvo dificultades para asearse, encontrar un baño, acceder a un champú,  a unas toallas sanitarias o a una linterna para las noches de caminata.

Es en ese momento de tránsito, donde los suministros sanitarios se vuelven  importantes para preservar la dignidad, el bienestar y la movilidad de las mujeres, y más si son migrantes o viven situaciones de emergencia que les impide acceder a sus necesidades cotidianas.

Sucede así cuando “no tienes los medios para asearte y cambiarte” o cuando el dinero no alcanza, “algo tan natural como la menstruación se convierte en una dificultad”.

Respuesta integral ante la emergencia

Para el caso de la migración venezolana, donde el éxodo masivo en condiciones irregulares conduce al aumento de la violencia sexual y los abusos domésticos, UNFPA brinda apoyo técnico para la integración de la prevención, la respuesta y la mitigación de la violencia de género en el Plan Regional de Respuesta a la Migración (RMRP) y lidera el grupo de trabajo sobre violencia de género en la oficina de la Plataforma Regional para los Refugiados y Migrantes de Venezuela.

En este contexto los “kits de dignidad” actúan como herramienta primaria de protección porque brindan condiciones dignas (de ahí su nombre) para el autocuidado de una población que, en la vorágine del desplazamiento, ha perdido lo esencial para sobrevivir.

Esos kits también son la primera puerta de entrada a la respuesta humanitaria integral que UNFPA dirige para resolver las necesidades de salud de las mujeres y adolescentes migrantes; desde las más inmediatas relativas a la higiene, hasta las de salud prenatal como complicaciones del embarazo y el parto, que pueden amenazar sus vidas.

Otras líneas de la respuesta humanitaria son la entrega de anticonceptivos que en las ciudades fronterizas de Cúcuta y Maicao, llegaron a más de 2.600 mujeres en 2018 y la realización de talleres de prevención de violencia basada en género, que también hacen parte de las acciones estratégicas de apoyo técnico que brinda UNFPA a la población migrante.

Se trata de promover enfoques integrados y transfronterizos dirigidos a mujeres y niñas no sólo en Colombia sino también en Ecuador, Brasil y Perú, donde se evidencian las consecuencias del éxodo masivo.

“El objetivo del trabajo de capacitación es proporcionar espacios para la discusión sobre los derechos sexuales y reproductivos, prevenir la violencia de género y la violencia sexual, y dejar en claro dónde están los lugares para recibir la atención si son víctimas de agresiones”, explica Salamanca.

Nelsmar no imaginaba que iría a compartir un aprendizaje así. Al menos no lo pensaba cuando tuvo que cambiar aquella maleta que pensaba usar cuando se convirtiera en azafata por un equipaje lleno de miedos, como el que acarrea hoy.

“La mujer migrante es elevadamente valiente, puede cargar las hieles de la migración y al mismo tiempo las mieles de tener su familia unida, no se rinde ante un ‘no’ y mucho menos ante un ‘tal vez’”, agrega Salamanca.

Nelsmar podría haberse rendido y sumergirse en la ilusión perdida de lo que una vez fue, o encerrarse en el porqué de la situación compleja que ha vivido. Pero prefirió abrir ese equipaje para contar su historia y volver a emprender vuelo. Ella misma lo deja en claro.

—¿Cómo te sientes?

—Bien, con los sueños intactos.

Este artículo fue publicado originalmente por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA). IPS-Inter Press Service lo reproduce por un acuerdo general con la Organización de las Naciones Unidas para la difusión de sus contenidos.

Tomer Urwicz y Liliana Arias Salgado (IPS)

 
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Créditos: Eylen Jalilíe