Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Viernes, 20 setiembre 2019
Informe Especial


La chatura moral de los sin vergüenza

La Sub Comisión de Acusaciones Constitucionales, que preside el representante fujimorista César Antonio Segura Izquierdo, se ha convertido en uno de los referentes más visibles del desprestigio que tiene el actual Congreso de la República. Lo ha logrado a pulso firme, sin asomo de vergüenza alguna, con una terquedad inigualable. Sobre todo en lo que respecta al cuidado del blindado del ex fiscal de la Nación, Pedro Chavarry.

Lo anterior no tiene nada de nuevo, aunque ahora se sabe que tan repudiable postura, estaba respaldada por el cogollo del grupo político denominado Fuerza Popular y que dirige Keiko Sofía Fujimori, entre ellos Úrsula Letona, Karina Beteta y Luz Salgado. La reciente revelación del audio, donde las tres legisladoras interactúan para evitar que Gonzalo Chávarry, presunto miembro de “Los cuellos blancos del puerto”, demuestra hasta qué punto llega el compromiso que dicha agrupación política tiene con el cuestionado magistrado. ¿Por qué? No resulta difícil descifrar el enigma, como tampoco cuál sería la causa por la que la mentada sub comisión ha rechazado la serie de denuncias constitucionales en repetidas oportunidades y que bien, dentro de un proceso transparente, podrían haber culminado con una acusación como la de ser considerado miembro de una organización criminal. Lo actuado ha sido la resultante de una sub comisión  integrada por quince (15) miembros, de los cuales ocho (8) son fujimoristas.

Llama sí la atención que la veterana congresista Luz Filomena Salgado Rubianes, luego de conocerse el reciente fin de semana,  el chat donde ella y sus colegas intercambian comentarios, con el indiscutible propósito de apoyar las aspiraciones de Pedro Gonzalo Chávarry Vallejos, salga ahora afirmando, con una actitud poco decorosa, que no se trata de blindaje alguno. La opinión pública sabe que no es así y, en consecuencia, lo afirmado por ella constituye un despropósito que la ciudadanía rechaza con justificada razón.

A la luz de lo ocurrido y de otros actos protagónicos a los que nos tienen acostumbrados,  gente como las ya citadas y agréguese a Héctor Becerril, Moíses Mamani , Betty Anaculi, Rosa Bartra, Tamar Arimborgo, Yeni Vilcatoma, etc., pienso que los citados representantes del fujimorismo, están viviendo un período engañoso de la realidad política. Creen que la nación se encuentra adormecida, que el espíritu del pueblo está fatigado, motivos por los cuales ellas y ellos, empinados en su mediocridad, pueden recurrir a la hipocresía y al cinismo como instrumentos, dentro de un supuesto clima de penumbra, donde no hay voces que rindan culto a la verdad. Están completamente equivocados. Los recientes escrutinios de opinión pública señalan que los políticos sin vergüenza no pasarán. Pueden decir lo que quieran, pero su chatura moral va de peor en peor. El pueblo ya nos les cree.

Roberto Mejía Alarcón

 
La corrupción no se combate con simples aspirinas

El país sufre de una grave enfermedad: La corrupción, la misma que se encuentra generalizada por todo el territorio nacional. Podríamos decir que es una pandemia. Lo censurable está en que quienes la deben combatir, hacen todo lo contrario. Lo más visible se está observando en el Congreso de la República, donde la mayoría de sus integrantes hacen hasta lo imposible, por apañar toda suerte de corrupción. No hay necesidad de mencionar protectores y protegidos que forman parte de ese cártel, que avasalla la salud moral de la nación. Son muchos. Pero también es cierto que, todavía, existen aquellos que cual Quijotes modernos, hacen esfuerzos por librarnos de esta lacra. Son pocos.

La corrupción tiene una ingrata compañía. Se trata de la hipocresía,  que como bien, desde hace muchos años, se le define como el arte de amordazar la dignidad. Sí, porque ella logra demoler los escrúpulos en aquellas personas que resultan frágiles para resistir la tentación del mal. No tienen el valor de  afrontar su responsabilidad. Son aquellos que han perdido todo sentido moral y que aun cuando saben que sus actos son indignos, arrufianados, vergonzosos, no tienen empacho para apoyar el blindaje de la corrupción.

Esos son los que no saben o se hacen que no saben, que la justicia es el principio por el cual el acto humano, individual o social se acerca a su fin. Es decir el principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. Por ahí he leído que la corrupción siempre existió. Claro, desde los inicios de la historia de la humanidad. Pero no hay nada que la justifique, más aún cuando estamos viviendo una nueva etapa de esa historia, en la que el conocimiento y la utopía de una democracia real, exige el combate frontal a esa pandemia.

Las explicaciones sobre el particular se repiten en plazas y calles. Es un tema que acalora y hasta, entre los cínicos, motivo para matar el tiempo. Coincidimos en que proliferan los más diversos puntos de vista sobre la corrupción. Inclusive hay quienes se atreven a decir que es un deporte nacional, y otros más serios que alertan de lo que bien se podría tildar de enfermedad endémica.

Aclarando. Hay que entender que endémico es el término en medicina que se usa de manera  repetida, como ahora sucede con  el síndrome Guillain-Barré, que solo se puede combatir adoptando medidas preventivas, al igual que ayer se hiciera respecto a la tuberculosis, las enfermedades virales y las bacterianas. El gran problema está en que todo esfuerzo para combatir la corrupción ha sido nulo. La ciudadanía está observando como hay quienes no quieren saber nada con la reforma política y la reforma judicial. Tienen rabo de paja y  pretenden distorsionar cualquier cambio que acabe con lo que ellos apañan: la corrupción.

En esta exposición, no podemos dejar de mencionar a la gente de buena fe que cree que la corrupción no pasa de ser un síntoma, aunque entienden que la corrupción política desemboca en una enfermedad causada por una deficiente representación política, que ha hecho posible la concentración de poder y la ausencia de controles. A estas alturas, ojalá que la firmeza de quienes luchan contra la corrupción no se doblegue, porque la corrupción es uno de los más grandes problemas que preocupa a los peruanos. La prensa independiente, la Fiscalía de la Nación y las voces ciudadanas, en su mayoría provenientes de la juventud, siguen en buena lid, exigiendo que este cáncer no se combata dando aspirinas.

Roberto Mejía Alarcón

 
El mundo ha perdido su brújula

ROMA.- La terrible sensación que tuve al despertarme y ver los resultados de las votaciones italianas en las elecciones europeas del 26 de mayo fue que, de repente, mi país se había llenado de extraños. ¿Cómo podría la mayoría de los italianos reconfirmar a un gobierno que ha sido el más ineficiente de la historia, riñendo por cualquier cosa día tras día y observando con total indiferencia el creciente problema de cómo establecer el próximo presupuesto sin chocar con la Unión Europea ni mortificar a los ciudadanos italianos?

El irresponsable debate que sostienen sobre las finanzas italianas ha llevado a una brecha de 290 puntos en el margen financiero (diferencia de valor) con los bonos alemanes.

Además, los resultados han recompensado al ministro del Interior, Matteo Salvini, quien en casi un año ha dedicado un gran total de 17 días a las funciones de su cargo (no de un ministerio marginal… ¿debería eliminarse ahora?), y todos los demás ¿a una campaña electoral?

Bueno, los italianos duplicaron sus votos: de 17 por ciento a 34 por ciento, mientras que redujeron a la mitad los de los desordenados socios gubernamentales del Movimiento 5 Estrellas (cuyo líder, Luigi Di Maio, llegó al puesto de viceprimer ministro, aunque el único trabajo que ostenta en su CV es el de administrador del estadio de fútbol de Nápoles).

¿Qué ha hecho Salvini concretamente, además de bloquear puertos para inmigrantes, exhibir rosarios, biblias y crucifijos en los mítines e imitar el lenguaje corporal de Benito Mussolini?

Entonces, por supuesto, uno puede darse cuenta de que Salvini no está solo y que probablemente mi generación, que se basa en los valores consagrados en la Constitución (solidaridad, justicia social, equidad, paz y cooperación internacional), no puede entender los tiempos en que vivimos.

El 31 de octubre de 2017, el Corriere del Trentino publicó una entrevista en la que afirmé que necesitábamos populistas en el gobierno de Europa lo antes posible para que pronto se haga evidente que, si bien sus denuncias son correctas, no tienen respuesta a los problemas. Y cuando el entrevistador observó que las próximas elecciones venideras eran las elecciones italianas, respondí que como italiano estaba triste pero como europeo estaba feliz, porque los populistas italianos fracasarían miserablemente.

Pues bien, bajo la lógica normal, han fallado. El caótico gobierno ha cumplido pocos puntos de su programa e Italia es el país europeo con un crecimiento cercano a 0 por ciento, pero la mayoría de la población italiana ha visto las cosas de otra manera… así que esto se abre a una pregunta crucial.

Aquellos que luchan por la democracia (observen a Polonia y Hungría con la eliminación progresiva de controles y equilibrios, tribunales, medios de comunicación, sistemas de enseñanza, etc.); por la transparencia y la responsabilidad (piensen en la negativa del presidente de  Estados Unidos, Donald Trump, a revelar sus declaraciones de impuestos); por la justicia social (hoy día solo 80 multimillonarios poseen tanto como 2.300 millones de personas); por la paz (la carrera de armamentos alcanzó la cifra sin precedentes de 1,7 billones de dólares en 2018); y así sucesivamente, ¿entienden realmente por qué nos convertimos en una minoría en muchos países y a nivel global?

Anticipando la muy probable reelección de Trump y el avance de Marine Le Pen sobre Emmanuel Macron en Francia, ¿estamos seguros de que entendemos la nueva política y de que podemos proporcionar una respuesta válida? La pregunta es aún más importante porque la marea es impresionante. Detrás de los que están en el poder (los Trumps, Orbans, Kaczynskis, Erdogans, Putins, Salvinis, Bolsonaros, Dutertes, etc.) acechan los que esperan (como Marine Le Pen, Geert Wilders, Jussi Halla-aho, etc.).

Por supuesto que todos responden a diferentes realidades. Si llamamos nacionalistas a la nueva ola, deberíamos agregar a Narendra Modi, Shinzō Abe, Xi Jinping y a la gran mayoría de los ciudadanos del mundo.

Pero, al menos en Europa, se llaman soberanistas. Esto facilita su comprensión, ya que básicamente comparten una serie de puntos: a) nacionalismo, teñido de racismo; b) xenofobia, dentro de la cual se incluyen minorías y LBGTI; c) el uso de la superioridad moral para representar al adversario como un enemigo del pueblo a quien representan; d) la lucha contra cualquier tratado y estructura internacional que, según afirman, le ha quitado la soberanía a su país; y e) haciéndose eco de Trump: mi país primero. Entonces, la lucha no es entre la izquierda y la derecha; es entre los que están por su nación y los que están asociados con la globalización.

Por cierto, esta es una burda manipulación. Las naciones son la base sobre la cual construimos las relaciones internacionales y son la base de nuestra identidad. El nacionalismo es un extremismo construido sobre un concepto legítimo. Y los principios sobre los cuales se construyeron las Naciones Unidas, por ejemplo, fueron el concepto de desarrollo, que es exactamente lo opuesto a la globalización en el concepto y la estrategia para eliminar la soberanía nacional para aprovechar al máximo el libre flujo de capitales e inversiones y apoyar el sistema transnacional. El desarrollo fue un concepto basado en la idea de que, al final, todos los que participaran en él lograrían más: mientras que la globalización en la idea de que, al final, todos tendrían más.

Un mundo en el que el costo de la publicidad per cápita supera al de la educación y el sistema financiero alcanza volúmenes 40 veces superiores a los de la producción de bienes y servicios, es un mundo claramente en contra del concepto de desarrollo. Claramente, no encajan con el soberanismo esos paraísos fiscales con al menos 40 billones de dólares, cuyos impuestos, si se pagaran a las naciones, sumarían más que el costo total de todos los programas a largo plazo de las Naciones Unidas.

Y recordemos también que antes de la crisis económica de 2008, creada por un sistema bancario corrupto, no había ningún partido soberano a la vista, excepto el de Le Pen en Francia. Sin embargo, el nuevo sistema político apenas ha luchado contra el dramático poder de las finanzas: el primer año de gobierno de Trump tuvo un gabinete con la mayor participación de banqueros en la historia de Estados Unidos (los que luego fueron reemplazados por figuras militares).

No contamos aquí con suficiente espacio para un debate conceptual. Simplemente pongamos nuestra atención en el hecho de que los votantes parecen haber llegado a un punto en el que ignoran el elemento más básico de la acción política: desconfiar de quienes le han mentido, independientemente de cuál sea su inclinación política. Tomaré sólo tres ejemplos: Italia, Gran Bretaña y Lituania.

Como ya se dijo, Italia está ahora en recesión, sin crecimiento a la vista. El gobierno ya ha tratado de ignorar el límite de un máximo impuesto por la Comisión Europea de tres por ciento en el déficit presupuestario. De hecho, esto fue impuesto por el Consejo de Ministros.

Vale la pena recordar que el Consejo, formado por los gobiernos, es el organismo que toma las decisiones que deben ser ejecutadas por la Comisión Europea. El Parlamento Europeo fue creado para introducir el muy necesario principio de los controles y balances. Pero los políticos de todas las tendencias presentaron convenientemente medidas y leyes impopulares que aprobaron en la reunión del Consejo como provenientes de la Comisión.

Salvini y Di Maio se han visto obligados a replegarse de forma ignominiosa y a recortar el déficit del presupuesto italiano después de haber intentado obligar a la Comisión a aceptar un presupuesto desequilibrado. Ahora Salvini afirma que, sumándose a los otros soberanistas europeos, forzará a la Comisión a cambiar las reglas y a aceptar el próximo presupuesto italiano, que no ignora la economía sino las matemáticas.

Hubo un reciente debate televisivo entre la recientemente nombrada viceministra de Economía, Laura Castelli, una joven graduada en administración de empresas, y Carlo Padoan, un respetado economista, profesor universitario, miembro del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Banco Mundial.

Cuando Castelli dijo que no le causaría temor que el margen financiero que separa a Italia de Alemania siguiera creciendo, porque eso no tenía ningún impacto en la economía real ni en el aumento del interés en la enorme deuda italiana, un sobresaltado Padoan trató de corregirla. Pasado un rato, el moderador intentó cambiar el tema, observando que Padoan era una autoridad mundial en el tema. La respuesta de Castelli fue emblemática de la desconfianza de los nuevos políticos con las élites: «¿Por qué? Porque ha estudiado más, ¿significa eso que sabe más que yo?»

Luego, parece que los italianos confían más en Castelli que en Padoan. Después de las elecciones, Salvini anunció que destinará 30 mil millones de euros para la rebaja de impuestos, un claro regalo para el sector empresarial del norte de Italia. Eso significa encontrar al menos 80 mil millones de euros de ingresos para el próximo presupuesto, lo cual es claramente imposible sin un aumento en los impuestos y una reducción seria en los gastos actuales.

Como de costumbre, la educación, la investigación y la salud se verán afectadas, a menos que la Unión Europea acuerde que la regla de tres por ciento se deje a un lado.

En fin, aquí hay una predicción fácil: Salvini descubrirá que sus compañeros de viaje, los soberanistas  de Austria, Holanda, los países nórdicos, los países de Europa Central y del Este, para no olvidar a Alemania, no aceptarán destinar su dinero a salvar el presupuesto italiano. ¿Les mostrará eso a los italianos que no es útil confiar en los mitos en lugar de las realidades?

Salvini ganó por el miedo a la inmigración. Pues bien, según las Naciones Unidas, la población italiana ha estado en declive desde 2015. El año pasado, perdió 160,000 personas, y las proyecciones dicen que perderá 1,8 millones de personas para 2025.

Italia ahora tiene cinco millones de extranjeros, que incluye a 500.000 estudiantes italianos nacidos de padres extranjeros. Se estima que hay 670.000 extranjeros ilegales, contra los cuales Salvini no tomó ninguna acción real: su carta electoral ganadora fue la de cerrar los puertos a los inmigrantes.

Sin embargo, bajo el gobierno anterior, la inmigración era de apenas 119.000 personas en 2017 y 20.120 a mediados de septiembre de 2018. Los inmigrantes representan  7,5 por ciento del total de la población italiana, que en 2018 se estimó en 59,9 millones (de los cuales 71,8 por ciento son urbanos). Según las estadísticas oficiales, Italia tiene 1.673 muertes por día y 1.353 nacimientos… y  22 por ciento tiene 65 años o más, mientras que solo 13,5 por ciento es menor de 15 años.

Los inmigrantes africanos y árabes representan 1,5 por ciento de la población italiana y  2,5 por ciento son europeos. Sin embargo, según una encuesta, los italianos piensan que los inmigrantes representan entre 15 y 25 por ciento de la población. Y creen que la gran mayoría son musulmanes, cuando en realidad son ortodoxos.

Claramente, sin inmigración, la economía italiana y el sistema de pensiones no son viables. Pero es inaceptable decirlo… y no ayuda asegurar que en Japón, el país donde la identidad y la cultura se defienden como intocables, el envejecimiento de la población y la pérdida de productividad han obligado a Abe a aceptar a 230.000 inmigrantes este año.

El segundo ejemplo es Gran Bretaña, hogar de la madre de los parlamentos, considerado un país políticamente civilizado. Pues bien, todo el mundo conoce la saga del Brexit. Pero lo que es impresionante es que, en las recientes elecciones europeas, Nigel Farage ganó más votos que los partidos Conservador y Laborista juntos. Creó el Partido Brexit hace apenas seis meses.

Farage fue fundamental para forzar el famoso referéndum Brexit en 2016. Ese referéndum se basó en mucha información claramente falsa y Farage lo admitió después de ganar. Parte de esta información hecha por Farage fue que 76 millones de turcos se unirían a Europa e invadirían Gran Bretaña, pero Turquía no tiene ninguna posibilidad de unirse a la Unión Europea.

Boris Johnson afirmó que todas las semanas Gran Bretaña daba a la Unión Europea 350 millones de euros, lo que debería ir en su lugar a reforzar el Servicio Nacional de Salud del país: otra cifra tan falsa que está siendo llevado ante los tribunales. Los británicos dieron a Farage 31,6 por ciento de los votos (a los laboristas 14,1 por ciento y a los conservadores 9,1 por ciento) y Boris Johnson está en position de convertirse en el próximo primer ministro. Por supuesto, hay muchas explicaciones para eso, pero todas excluyen cualquier consideración acerca de la elegibilidad de mentirosos probados.

 

El tercer ejemplo es Lituania, que tuvo elecciones generales justo antes de las elecciones europeas. Lituania tenía 3,7 millones de personas cuando llegó a su fin la Unión Soviética. Para el 2018 se había reducido a dos millones debido a la constante emigración, especialmente por parte de los jóvenes. El partido de la Unión de Agricultores y Verdes blandió la bandera contra la inmigración y ganó fácilmente.

 

El año pasado, la “invasión” fue en realidad de 54.000 personas, de las cuales 69 por ciento eran lituanos que regresaban. De los inmigrantes reales, todos básicamente de Europa Oriental y Central, los árabes de África fueron un total de 208, de los cuales 120 ya han abandonado el país. Como excusa para los lituanos, podemos decir que tienen un historial de invasiones, represión y resistencia, y que la identidad es un sentimiento fuerte, como en otras partes de Europa Central y Oriental.

Por cierto, el territorio de la antigua Alemania Oriental es el corazón de la extrema Alternative fur Deutschland (AfD) y tiene pocos inmigrantes, a diferencia de Alemania Occidental, donde la AfD no logró mucho. Pero, desde cualquier punto de vista lógico, es difícil creer que los sentimientos y no la realidad puedan desempeñar un papel primordial.

Por supuesto, hay muchas preguntas difíciles. Observemos a Ucrania, donde  73 por ciento de los votantes eligió a un comediante no probado, Volodymyr Zelenksy. Eso demuestra que los sentimientos son, de hecho, una realidad. Pero entonces, ¿por qué en los Estados Unidos, cuna del feminismo, 43 por ciento de las votantes de Trump eran mujeres que eligieron a un claro defensor de la misoginia y un mujeriego conocido?

En otras palabras, la realidad ya no es un factor en las elecciones. Otros factores como los sentimientos son más importantes. Y si bien no tenemos espacio para presentar un análisis serio de esto, solo ofrezcamos algunas consideraciones sobre las cuales reflexionar.

1) Los historiadores están de acuerdo en que la codicia y el miedo son probablemente los elementos más importantes del cambio. Si es así, recordemos que con el derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y con las ideologías declaradas muertas, los ganadores introdujeron la globalización como la ruta para la cual no había alternativas (TINA, Margaret Thatcher). Esto se incluyó en el llamado Consenso de Washington, que redujo la función del Estado en la medida de lo posible para dar paso libre al movimiento de capitales. Los costos sociales se consideraron improductivos y luego se eliminó la diferencia entre los bancos de depósito y los bancos de inversión (Clinton, 1999), lo que dio origen al sistema de finanzas que ahora sufrimos. Entre otros cambios para la codicia no regulada, no olvidemos la Tercera Vía de Tony Blair, una aceptación de la globalización desde la izquierda para darle un rostro humano y hacerlo menos dañino. El resultado ha sido una separación de la izquierda europea de su base y la progresiva desaparición de un debate basado en los valores que habían puesto a los humanos en el centro, a favor de los nuevos valores: la competencia, el éxito individual, la riqueza como la base de las relaciones sociales y los mercados como centro de las relaciones internacionales.

2) Eso fue acompañado por un declive del multilateralismo, la paz y la cooperación internacional. Los Estados Unidos fueron el principal motor para la creación de las Naciones Unidas, con un compromiso para proporcionar su sede y pagar el 25% del presupuesto. Pero, en 1981, Ronald Reagan tomó distancia, declarando que su país no podía aceptar tener un voto como los demás y que no aceptaría resoluciones vinculantes de una mayoría compuesta por los países más pequeños. Y luego Trump llegó con la última gota que rebosó la copa, con la campaña “América Primero”, que en realidad significa “América Sola”, predicando que los Estados Unidos no tenían amigos o aliados que limitaran su acción. Este fue el acto final contra el multilateralismo.

3) En 2008, la crisis económica se extendió a todo el mundo desde el sistema bancario e Estados Unidos, creando una ola de temor, desempleo, rebaja de salarios, pérdida de puestos de trabajo y precariedad, todo lo cual el sistema político no pudo afrontar en gran medida porque su dimensión global iba más allá de la capacidad de respuesta nacional, además de un marcado deterioro de la competencia política. Esto sucedía acompañado por un aumento de la corrupción, a medida que la política se limitaba al corto plazo y se orientaba a problemas administrativos, sin ningún marco ideológico.

4) Trump ha creado una situación ondulante, con la Nueva Derecha (o Derecha Alternativa, como la llama Steve Bannon), libre de las consideraciones morales y éticas que surgieron de la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Derecha puede conducir una política basada en la codicia y mucho más miedo, utilizando a los inmigrantes y las minorías como el enemigo que hay que combatir para defender las identidades e historias nacionales. Esta narrativa ha creado nuevas divisiones: rural contra urbana; la élite como enemiga de las personas comunes; cualquier acuerdo internacional como camisa de fuerza de la nación; la recuperación de un pasado glorioso como base para el futuro. Trump ha legitimado el comportamiento que antes se consideraba inaceptable y, durante su muy probable segundo término, cambiará aún más el mundo que hemos creado a partir de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial.

5) Internet ha seguido un curso equivocado. En lugar de ser el nuevo instrumento para la comunicación horizontal y el intercambio, se ha convertido en un creador de mundos virtuales y fragmentados donde las personas se agrupan a lo largo de líneas partidistas y ya no intercambian puntos de vista e ideas. Es un escenario de insultos y odio, manejado por identidades falsas con noticias falsas, donde los ciudadanos son vendidos como consumidores por una serie de logaritmos basados en la maximización de las ganancias. Ha creado las fortunas más grandes en la historia de la humanidad: billonarios que no se sienten responsables de los valores e intereses sociales. Esto ha ayudado a crear una pérdida en la calidad del debate político y a acudir al recurso de los sentimientos y las agallas, en lugar de la racionalidad política. Trump tiene 60 millones de seguidores en Twitter, más que todos los medios estadounidenses combinados. Ellos no compran periódicos y creen lo que dice Trump. Esto conducirá a su reelección, a menos que se produzca un error grave, pero con la barra de tolerancia cada vez más alta.

Vamos a detenernos aquí. Hay, por supuesto, muchos más puntos de reflexión pero, cualquiera que sea esta reflexión, recordemos que las ideas políticas van y vienen en la historia. Ciertamente, el soberanismo no está tan estructurado como el comunismo o el fascismo. Era normal que los políticos escribieran libros. Ahora, Trump incluso se jacta de no leerlos para evitar que sus ideas se vean influidas. La Nueva Derecha está básicamente libre de contenido, aunque es experta en movilizar los sentimientos de las personas. Por tanto, esta oleada también terminará.

La pregunta es: ¿podrá la humanidad crear de nuevo un sistema político basado en valores? Y, antes de que eso suceda, ¿llevará la Nueva Derecha a guerras y sangre con su nacionalismo extremo? Mirando la movilización sobre el cambio climático, liderada por una joven sueca que es una carta ganadora en las elecciones europeas, hay razones para alimentar la esperanza (aunque ahora el cambio climático se ha convertido en un tema de la izquierda).

Nos enfrentamos a un riesgo dramático: si fracasamos, una vez que la mitología del soberanismo se derrumbe ante una realidad dramática sin resolver, las personas que han perdido la esperanza y la confianza en la política tenderán a buscar la salida del caos en un Hombre Providencial, como el papa Pío XI llamó a Benito Mussolini.

Periodista italo-argentino, Roberto Savio  fue cofundador y director general de Inter Press Service (IPS), de la que ahora es presidente emérito. En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”.

Roberto Savio (IPS)

 

 
Freelancers holandeses inician demanda por bajos honorarios

En abril del año pasado, el fotógrafo Ruud Rogier tomó 13 fotos para Het Brabants Dagblad, un periódico propiedad de De Persgroep, el multimedio más grande de los Países Bajos. Le pagaron EUR42 por cada una de esas fotos, con un promedio por hora de entre EUR15 y EUR18.

Hace un par de meses, Rogier decidió que esas tarifas no le servían. Y presentó una demanda contra De Persgroep, exigiendo EUR1.698,84 en pagos atrasados, o EUR150 por cada foto que tomó.

"Simplemente no es sostenible", dice. “Así como van las cosas vamos a tener que dejar de trabajar”.

Rogier ha acudido a los tribunales con el argumento de que las bajas tarifas que De Persgroep paga a los fotógrafos independientes de la región violan una disposición de la ley holandesa conocida como Wet Auteurscontractenrecht (Ley de Legislación sobre Contratos de Autores), que fue presentada por el gobierno holandés en 2015 para fortalecer la negociación y posicionamiento jurídico de autores e intérpretes. El artículo 25 de esa ley establece que los creadores tienen el derecho de negociar una "compensación justa" por su trabajo.

El caso se habría dirimido el 17 de mayo pasado, pero el juez de distrito de Ámsterdam aplazó su sentencia para reunir más información sobre las tasas de la industria de los medios y las que paga De Persgroep.

Además de Rogier, el periodista holandés Britt van Uem también demandó a De Persgroep por sus tarifas bajas y está exigiendo un pago retroactivo de EUR1.666.

Si el juez se pone del lado de De Persgroep, la compañía advirtió que otros freelancers también comenzarán a demandarlos por mejores pagas. La decisión excluye a los periodistas que trabajan para medios nacionales porque están sujetos a tasas diferentes y más altas. La empresa advirtió que le costaría EUR84 millones elevar sus tasas para todos los freelancers regionales, una suma que eliminaría sus ganancias anuales, que totalizaron EUR100 millones netos el año pasado.

Para Otto Volgenant, el abogado de ambos periodistas, se abrirá un nuevo frente en la batalla por mejorar las tasas en los Países Bajos cualquiera sea el veredicto.

Si el juez falla a favor de los freelancers, otros en una situación similar a la de Rogier y van Uem tendrán un precedente para exigir pagas más altas. Si el juez falla a favor de De Persgroep, los freelancers podrán exigir a sus legisladores locales que le otorguen a la Asociación Holandesa de Periodistas el derecho a negociar tarifas estándar con las compañías de medios. Actualmente, el sindicato holandés no puede negociar colectivamente porque eso supuestamente pondría a los freelancers en una posición dominante que violaría las reglas diseñadas para proteger la libre competencia en los países miembros de la UE, explica Volgenant. Sin embargo, en los Países Bajos, De Persgroep y sus dos competidores rivales, TMG y Mediahuis, tienen una participación de mercado del 90%.

Volgenant dice que los freelancers de todo el continente podrían, en teoría, emprender acciones legales utilizando esas reglas de competencia de la UE a su favor. "Por supuesto, tendrías que mirar cada mercado específico para establecer si hay una posición dominante del lado de las publicaciones", explica. Si es así, podría argumentarse con éxito que los freelancers deben tener el derecho de negociar colectivamente porque están en una posición débil.

Rogier tiene dos consejos para cualquier profesional que esté considerando emprender acciones legales contra un medio: poner sus finanzas en orden y no hacerlo solo.

Teniendo en cuenta que demandar a un medio de comunicación inevitablemente significa quemar puentes con él, aconseja encontrar nuevas publicaciones en los cuales colaborar antes de acudir a los tribunales. "Esto tiene consecuencias muy reales y es necesario tener algún tipo de backup para reemplazar los encargos periodísticos que ya no te llegarán”, dice.

Rogier recomienda a los fotoperiodistas presentar propuestas con mayor frecuencia, en lugar de esperar pasivamente a que un medio los llame, y que consideren nuevas narrativas que combinen imagen, video y texto.

La colaboración también es clave. "Es realmente importante", dice. “Mi lema es que la mejor manera de defenderte es hacerlo junto a otros, así que trata de formar un equipo. Puede parecer que estoy haciendo esto por mi cuenta, pero no es el caso".

Rogier señala que la Unión de Periodistas Holandeses (NVJ), la asociación de Fotógrafos Holandeses (DuPho) y la sociedad de derechos de autor Pictoright lo han apoyado desde el principio. "Por tu cuenta, emprender esta lucha es casi imposible”, agrega.

Los fotoperiodistas freelance de Holanda iniciaron hace poco una huelga nacional para exigir mejores pagas, pero Rogier sostiene que los periodistas asalariados no deberían permanecer al margen. "Sería bueno si esto contara con el apoyo de todos los que trabajan en la industria del periodismo, y también de quienes trabajan como empleados", dice. "La solidaridad nos hace más fuertes”.

Se espera que el juez de distrito de Ámsterdam se pronuncie sobre el caso entre agosto y noviembre.

Linda A. Thompson(ijnet.org/es)

 
Lucha contra la miseria en América Latina

Existen lugares donde la pobreza y el hambre son ley. Se trata de territorios que concentran los núcleos más duros de miseria en América Latina, y que no logran prosperar a pesar del avance de los países.

Para apoyar a estos territorios que se han quedado atrás, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzó este martes 23 la estrategia 100 Territorios Libres de Pobreza y de Hambre.

La iniciativa de100 Territorios trabajará con los gobiernos para identificar los lugares críticos que requieren las intervenciones más urgentes y crear soluciones a su medida.

En esa perspectiva, la FAO buscará avanzar de la mano con los gobiernos de Colombia, Guatemala, Honduras, Salvador y República Dominicana, que serían los cinco países prioritarios en una primera fase de la estrategia.

Con un horizonte de 10 años, 100 Territorios actuará con los gobiernos para crear una coalición de actores provenientes de la sociedad civil, el mundo privado, la academia y la cooperación internacional para dar reconocimiento político real para estos lugares, desarrollando soluciones prácticas, innovadoras y apropiadas que amplíen las oportunidades económicas de los sujetos que habitan las zonas olvidadas.

La agencia de las Naciones Unidas buscará con los gobiernos involucrados fortalecer las sociedades territoriales y producir gobiernos locales más competentes y eficaces, creando puentes que conecten estos territorios a lo largo de nuestro continente, para que aprendan unos de los otros.

Lugares detenidos en el tiempo

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la oficina regional de la FAO, ambas con sede en Santiago de Chile, han identificado cerca de 2.000 municipios en 14 países de la región, que agrupan a más de 40 millones de personas que viven en condiciones de pobreza extrema e inseguridad alimentaria.

La mitad de estas personas (20,9 millones) vive en el campo, y el resto en pueblos y pequeñas ciudades. Casi uno de cada cinco son indígenas o afrodescendientes, y uno de cada cinco hogares tiene jefatura femenina.

Dependiendo del país, la población de estos territorios rezagados representa entre el cuatro y el dieciséis por ciento de la población nacional.

“Estamos hablando de municipios en países como Colombia, Perú, República Dominicana o Brasil, que han hecho avances significativos en su desarrollo, en cuyos territorios olvidados aún hay niños y niñas que sufren hambre, y muchísimos más que crecen con sus vidas mutiladas por la desnutrición crónica”, explicó el representante regional de la FAO, Julio Berdegué, en el lanzamiento de la estrategia.

Para Berdegué, los territorios rezagados son como lugares detenidos en el tiempo: “Incluso en los países con los mayores avances hay territorios rurales que se han quedado atrás, donde las personas viven en condiciones sociales que se asemejan a las que habían hace cincuenta años”.

Migración, cambio climático y economías ilegales

La identificación de los territorios más vulnerables no sólo ha considerado la pobreza y el hambre sino también los fenómenos migratorios que están afectando a miles de familias que huyen de sus hogares y territorios, y el impacto del cambio climático y de las economías ilegales, que profundizan la pobreza, el hambre y la migración.

“Miles de campesinos han emigrado en las últimas décadas desde las montañas de Guerrero en México, pero ello no ha evitado que muchos miles sigan allí, cultivando la amapola con que se produce la heroína”, dijo Berdegué.

Prioridades de trabajo

Para la FAO, la clave estará en mejorar sustancialmente la calidad de las políticas y los programas dedicados a estos territorios olvidados.

Para lograrlo, 100 Territorios trabajará codo a codo con los gobiernos locales y nacionales para implementar las políticas públicas de manera más eficiente, transparente, novedosa y apropiada a las circunstancias de cada uno de estos lugares rezagados.

“También debemos acercar a los habitantes de estos territorios a los mercados, pero sobre todo se necesita una gran participación social, que reconozca el valor de estas personas, que han sido capaces de sobrevivir y adaptarse a las peores condiciones imaginables y que tienen una gran resiliencia e inteligencia social”, dijo Berdegué.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

RV: EG

Fuente: http://www.ipsnoticias.net

 
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Créditos: Eylen Jalilíe