Matriz Histórica
Del Gremio De La Prensa
Viernes, 20 setiembre 2019
Informe Especial


Apoyo al sindicalismo en EEUU se dispara en era Trump

WASHINGTON.- El movimiento sindical, nacido en Europa en el siglo XIX, ha ganado apoyo en la sociedad al otro lado del Atlántico en los últimos años, en EEUU, que hoy 2 de setiembre celebra el Día del Trabajo, coincidiendo con la era del presidente, Donald Trump, y el estancamiento de los salarios de la clase trabajadora.

En vísperas de esta festividad se ha dado a conocer que el 64 % de la población aplaude la existencia de organizaciones sindicales, según una encuesta del prestigioso centro de investigación Gallup.

Esa es una de las cotas más altas registradas en los últimos 50 años y demuestra que la sociedad estadounidense aboga ahora más por las negociaciones colectivas de los trabajadores para conseguir mejores condiciones en sus contratos y hacer frente a las empresas.

El dato se publica 125 años después de que el que fuera presidente de EEUU entre 1885 y 1889, y entre 1893 y1897, Grover Cleveland, firmase una ley para establecer como festivo el Día del Trabajo, después de un periodo de disturbios laborales.

Para Richard Trumka, presidente de la plataforma sindical AFL-CIO, la mayor de EEUU, “los trabajadores de EEUU continúan sintiéndose cada vez más abandonados por una economía que ha sido dominada por Wall Street”, ya que, a su juicio, el Gobierno de Trump “escucha primero” a las grandes empresas.

Trumka hizo estas declaraciones en un encuentro con un grupo reducido de periodistas para evaluar cómo llega la situación laboral del país en un festivo marcado en rojo en el calendario de los trabajadores.

Pese a su crítica al Gobierno, se mostró esperanzado de que el Ejecutivo empiece a tener más en cuenta a la gente de a pie en un futuro cercano para realizar cambios en términos de infraestructura, algo que el país “necesita”.

Respecto a la evolución de los salarios, lamentó que su desarrollo en los últimos meses, por debajo de las expectativas de los economistas en un contexto de expansión económica, haya significado la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora.

“Los salarios reales cayeron en general impulsados por los aumentos en los precios de la vivienda y la atención médica”, dijo Trumka, que aseguró que esa situación provoca “ansiedad” entre los trabajadores y una mayor intención de llevar a cabo “acciones colectivas” para cambiar el marco actual.

De acuerdo a los últimos datos ofrecidos por el Departamento de Trabajo estadounidense, el índice de desempleo se mantuvo en el 3,7 % en julio, cerca de los niveles más bajos en medio siglo y en un mes en el cual la economía añadió 164.000 puestos de trabajo.

Sin embargo, Trumka señaló que esos datos “no esconden que realmente ni el sistema político ni el económico” funcionan para los trabajadores en el país, dado que sus salarios “han estado estancado por años” mientras los precios de la educación, la sanidad y la vivienda han crecido.

Otra de las cuestiones que va a tener un impacto importante en el mercado laboral estadounidense es la política comercial exterior de Trump, marcada principalmente por la imposición de aranceles a diferentes regiones; el pacto entre EE.UU., Canadá y México (T-MEC) y las negociaciones para llegar a un acuerdo comercial con China.

Para intentar que el T-MEC llegue a buen puerto y sea aprobado en el Congreso, Trumka y otros líderes sindicales se desplazarán a Ciudad de México este miércoles para reunirse con el presidente mexicano, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, y analizar las cuestiones laborales del tratado.

El líder sindical explicó que, si México “no puede garantizar” la capacidad de los trabajadores de negociar salarios más altos o crear sindicatos “libres y democráticos”, el Legislativo de EEUU no debería ratificarlo.

EFE

 
Las mujeres soportan la “segregación ocupacional” en América Latina

LIMA.- Por cada hora trabajada, las mujeres de América Latina y el Caribe reciben ingresos laborales que son en promedio 17 por ciento inferiores a los de los hombres con la misma edad, educación, presencia de niños en sus hogares, condición de ruralidad y tipo de trabajo, destaca un nuevo informe, presentado este martes 27.

La persistencia de las brechas de género y la evidencia que la igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo está demorando más de lo esperado, hace necesario que los países de la región adopten una serie de medidas transformadoras para abordar tanto los desafíos de políticas de empleo como aquellos factores “no observables”, dijo la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al lanzar el documento en la capital peruana.

Al mismo tiempo la participación laboral femenina, tras subir en forma importante hasta el año 2000 ahora evoluciona de forma muy lenta y llegó a 50,3% según los últimos indicadores, 25 puntos porcentuales por debajo de los hombres, dice el Panorama Laboral Temático titulado “Mujeres en el mundo del trabajo. Retos pendientes hacia una efectiva equidad en América Latina y el Caribe”.

“Si bien es cierto que ha habido avances muy importantes en la incorporación de las mujeres al trabajo, el camino hacia la igualdad aún es largo, y a veces empinado”, dijo Juan Hunt, director regional interino  de la OIT para América Latina y el Caribe al presentar el informe que pone en evidencia diversas dimensiones de una “segregación ocupacional”.

“El informe que estamos presentando advierte que las diferencias de género constituyen una de las formas de desigualdad injustificables hoy en día. Y es claramente, un hecho que conspira contra la posibilidad de construir sociedades más prósperas, justas y cohesionadas”, agregó Hunt.

El informe de la OIT plantea la necesidad de una renovación de los instrumentos de políticas, y pone énfasis en la necesidad de reconocer que “una parte importante de las limitaciones del progreso de las mujeres reside en los hogares”, en particular porque el reparto por género de las tareas domésticas aún es abrumadoramente desigual.

“Las mujeres se encargan de 80 % de las tareas del hogar, lo cual restringe su participación efectiva en el mundo del trabajo”, dice el documento.

Plantea que la persistencia de las brechas salariales se produce a pesar que las tendencias de largo plazo muestran evoluciones importantes, por ejemplo en el caso de la educación, donde el número de mujeres con estudios terciarios supera al de hombres.

Entre los nacidos en1990, 40% de las mujeres que trabajan tienen educación terciaria, frente a 25% de los hombres, dice el documento.

A partir de las diferencias detectadas en los ingresos laborales el nuevo Panorama Laboral Temático de la OIT explora varias dimensiones de la brecha de género, con la finalidad de identificar las mayores vulnerabilidades, una información que también debe ser útil al diseñar las políticas y estrategias de intervención.

“Son necesarias políticas activas de empleo que apoyen la inserción laboral femenina, servicios de información y orientación que asuman las necesidades específicas de las mujeres, programas de capacitación y formación para mejorar su empleabilidad, así como programas específicos para atender, principalmente, los requerimientos de mujeres afectadas por la desigualdad (migrantes, jóvenes, mujeres rurales y trabajadoras agrícolas)”, dijo el economista regional de OIT, Hugo Ñopo.

El análisis de datos realizado en el marco de este informe que fue coordinado por Ñopo permite detectar donde es mayor la brecha de ingresos, al destacar los “patrones diferenciados”. Las desigualdades, por ejemplo, son más pronunciadas entre el 20% de trabajadores de ingresos más bajos, o entre los autoempleados rurales.

También se detectó una brecha salarial elevada “en la zona ubicada alrededor del salario mínimo”, lo cual es atribuido a que un alto nivel de informalidad genera también elevados niveles de incumplimiento en el pago de esta remuneración.

“El problema de las brechas de género está asociado al de la pobreza”, dijo Ñopo.

Ñopo destacó que para acelerar los cambios que conducen hacia la igualdad será necesario hacer frente a “los factores no observables detrás de las brechas salariales de género y al tratamiento diferenciado con respecto a las mujeres en América Latina y el Caribe”.

Entre estos factores el informe menciona:

Los estereotipos: presencia de diversos tipos de sesgos cognitivos y discriminación;

Los comportamientos: aspiraciones, habilidades de negociación y aversión al riesgo;

Las normas sociales: división sexual del trabajo y nuevos arreglos familiares.

También se refiere al tema del cuidado no remunerado y participación laboral. “El grueso del trabajo de cuidado en todo el mundo es realizado por cuidadoras y cuidadores no remunerados, en su mayoría mujeres y niñas pertenecientes a grupos socialmente desfavorecidos”. Esto obliga a las trabajadoras a buscar flexibilidad en sus arreglos laborales, y “tienden a tomar empleos en inferioridad de condiciones frente a los hombres y con un poder de negociación menor”.

El nuevo informe de la Oficina Regional de la OIT está enmarcado en las celebraciones del Centenario de la OIT y en uno de sus capítulos hace un recuento histórico al revisar una serie de Convenios y Recomendaciones adoptadas desde 1919 para promover la igualdad de género.

Al mismo tiempo, incluye un capítulo sobre el futuro del trabajo, y los desafíos y oportunidades que plantean los cambios profundos y las oportunidades que se ofrecen. Si no se toman las medidas adecuadas, el riesgo es que se perpetúen las brechas de género.

Una serie de conclusiones y recomendaciones de la OIT sobre cómo abordar el desafío de acelerar la igualdad de género en los mercados laborales cierra el informe. El documento destaca que “mejorar el reparto de las labores domésticas es probablemente el cambio cultural más importante que se requiere para el avance en igualdad de oportunidades”.

(IPS) RV: EG

 
Amazonía en llamas, obra de la paranoia militar en Brasil

RÍO DE JANEIRO, (IPS) - El gobierno de Brasil decidió, ante las presiones internacionales, movilizar los militares para contener la oleada de incendios forestales en la Amazonía, pero solo habrá un cambio de rumbo si se modifican las convicciones que son la matriz de esa tragedia ambiental y climática.

Tanto el presidente Jair Bolsonaro como los generales que lo acompañan en su gobierno de extrema derecha creen que hay una conspiración para “internacionalizar” la Amazonía o quitarle partes de su territorio a Brasil, sin considerar que en sus bosques está en juego el clima mundial.

Por eso Bolsonaro rechazó la ayuda de 20 millones de dólares ofrecida por el Grupo de los Siete (G7) países más industrializados, al concluir su cumbre el 26 de agosto, en apoyo al combate a los incendios que proliferaron en la Amazonía brasileña este mes de agosto.

“¿Qué quieren ellos?”, se preguntó antes de subrayar su sospecha de que hay pretensiones “coloniales” detrás de la oferta, ya que “nadie ayuda alguien sin retribución”.

En una reunión con los gobernadores de los nueve estados amazónicos de Brasil, que argumentaron que cualquier ayuda es indispensable ante la magnitud de la crisis de recursos presupuestarios que enfrentan, el presidente justificó así su oposición a tales recursos externos.

El problema es que se destinarían a demarcar tierras indígenas y áreas de protección ambiental, “eso nos lleva a un destino que ya conocemos, la insolvencia de Brasil” y amenazas a la soberanía nacional, sostuvo Bolsonaro.

Esas demarcaciones de territorios indígenas hechas por gobiernos anteriores fueron “una irresponsabilidad”, opinó, obviando que responden a un mandato explícito de la Constitución de 1988, que rige la democracia brasileña tras la dictadura militar (1964-1985).

El apoyo financiero del G7 sería para combatir los incendios y la deforestación, nada se habló sobre indígenas o conservación en Biarritz, la ciudad balnearia del sur de Francia que acogió su cumbre anual de tres días.

En el pasado esa misma paranoia justificó grandes desatinos y atrocidades de los gobiernos militares, como masacres de varios grupos indígenas para la construcción de carreteras en las selvas, varias de las cuales quedaron inútiles por décadas.

Pero sirvió como eje del asentamiento de miles de familias campesinas provenientes principalmente de las regiones del Sur y del Nordeste brasileño, que quedaron abandonadas a su suerte.

“Integrar para no entregar”, era la consigna de la dictadura para promover la ocupación amazónica y alejar la codicia extranjera. “Tierras sin hombres para hombres sin tierra” decía la publicidad oficial para atraer gente al paraíso tropical, en el ámbito del Plan de Integración Nacional, formalizado en 1970.

En consecuencia, la Amazonía muy conservada hacia 1960, con actividades extractivas, como la del caucho natural, que poco alteraban su estructura forestal, pasó a vivir un período de intensa deforestación hasta 2004.

Medidas de control lograron una reducción de 73 por ciento del área afectada, en los últimos 14 años, según datos del estatal Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe).

La alarma de un rebrote en este año sonó ante los 42.719 puntos de fuego observados por el Inpe en el bioma amazónico hasta 27 de agosto, 128 por ciento más que en igual período de 2018.

“Hay una evidente relación de esos incendios con la deforestación”, aseguró a IPS la geógrafa Ane Alencar, directora de Ciencia del no gubernamental Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (Ipam).

Autoridades del gobierno atribuyeron su aumento a la sequía, pero “no es verdad que este año haya sido más seco, al revés, hubo más lluvias que en años anteriores”, contrarrestó.

“Gran parte de las llamas ocurren donde hubo deforestación meses antes. El apogeo será en septiembre, si no se adoptan medidas”, porque es cuando habrá más vegetación seca para quemar, advirtió.

También hay quemas de pastizales y residuos de las siembras, pero eso no explica el gran incremento del uso del fuego, ya que son actividades sin expansión brusca del área aprovechada.

El despliegue de los militares contra los incendios forestales, decidido por el gobierno el 24 de agosto, “exige buena orientación para ser eficaz y eso depende de los miembros del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) que tienen experiencia en combatir los grandes agentes deforestadores en las áreas estratégicas para inhibir el fuego ilegal”, destacó Alencar desde Brasilia.

Sin embargo, la proliferación de los incendios ilegales se debe en buena parte a la desmovilización del Ibama. De sus oficinas en los 27 estados brasileños, la autoridad ambiental solo cuenta ahora con siete superintendentes. Los demás fueron relevados de su función en febrero, hasta ahora sin sustitución.

El desmantelamiento del sistema de prevención y control ambiental es, según los activistas, la misión del ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, conocidamente vinculado a los “ruralistas”, los grandes terratenientes radicalmente opuestos a la conservación ecológica y a las tierras indígenas, con bancada propia en el parlamento.

Este año las multas aplicadas por inspectores del Ibama cayeron 23 por ciento en relación al año pasado, alentando delitos por la impunidad.

El ministro además ya casi echó a perder el Fondo Amazonia, creado con donaciones de Noruega y Alemania, que ya aportaron el equivalente a cerca de 900 millones de dólares para el financiamiento de proyectos de control de la deforestación y desarrollo sostenible.

Hasta ahora no logró explicar porque cuestionó la administración del Fondo, en un momento en que su ministerio carece de recursos y sufrió recortes presupuestarios.

La prédica de Bolsonaro contra la “industria de las multas” y el ambientalismo contribuye a estimular las ilegalidades en la neurálgica ecorregión.

Líderes de la gran agricultura destinada a la exportación se alarmaron por la repercusión de los incendios amazónicos y presionaron el gobierno por medidas de emergencia para la contención de las llamas. Temen posibles embargos europeos a productos sospechosos de provenir de tierras recientemente deforestadas.

Los agricultores deberían ser campeones de la preservación forestal también porque gran parte de las lluvias en el centro-sur brasileño, la región de mayor producción agrícola, dependen de la “evapotranspiración” de los árboles amazónicos, explican los investigadores del cambio climático,

Además, como la mayor área forestal tropical, la Amazonía es fundamental para evitar un mayor calentamiento del planeta, al retener gran cantidad de carbono.

No es proveedor de oxígeno, como dijeron el presidente francés Emmanuel Macron y el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sino un determinante regulador del clima.

Militares y soberanía

Se trata de un “bien común” de la humanidad, reconoció Macron que, al proponer un debate sobre un “estatuto internacional” de la Amazonía para evitar la destrucción forestal, reavivó los viejos temores militares brasileños.

Indígenas que viven en reservas fronterizas con los otros siete países de la cuenca amazónica podrían proclamar su independencia, quitándole parte del territorio a Brasil, teoriza por ejemplo Augusto Heleno Pereira, jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, uno ministro muy cercano a Bolsonaro, también él un capitán retirado del Ejército.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) constituyen otros enemigos para los militares y el gobierno, que los perciben como sucesores de los comunistas de la Guerra Fría. Para algunos militares de Brasilia conspiran por intereses externos, especialmente europeos, y buscan obstaculizar el desarrollo brasileño, recurriendo al ambientalismo.

Como las ONG fueron esenciales a la construcción de la conciencia, las leyes y el sistema ambiental brasileño, será difícil impulsar una política de protección de la Amazonia sin su participación y con un gobierno en que los militares ocupan un tercio de los ministerios.

(IPS)/Mario Osava

 
La inolvidable entrevista del joven Mario Vargas Llosa a Jorge Luis Borges

Al conmemorarse 120 años del natalicio de Jorge Luis Borges, recordamos la entrevista que le hizo el joven periodista Mario Vargas Llosa.

En 1963, cuando Jorge Luis Borges fue a París a ofrecer dos conferencias sobre literatura fantástica y literatura gauchesca, concede una entrevista al joven traductor de noticias al español de la radiotelevisión francesa, Mario Vargas Llosa.

-Discúlpeme usted, Jorge Luis Borges, pero lo único que se me ocurre para comenzar esta entrevista es una pregunta convencional: ¿cuál es la razón de su visita a Francia?

-Fui invitado a dos congresos por el Congreso por la Libertad de la Cultura, en Berlín. Fui invitado también por la Deutsche Regierum, por el gobierno alemán, y luego mi gira continuó y estuve en Holanda, en la ciudad de Amsterdam, que tenía muchas ganas de conocer. Luego mi secretaria María Esther Vázquez y yo seguimos por Inglaterra, Escocia, Suecia, Dinamarca y ahora estoy en París. El sábado iremos a Madrid , donde permaneceremos una semana. Luego, volveremos a la patria. Todo esto habrá durado poco más de dos meses.

-Tengo entendido que asistió al Coloquio que se ha celebrado recientemente en Berlín entre escritores alemanes y latinoamericanos. ¿Quiere darme su impresión de este encuentro?

-Bueno, este encuentro fue agradable en el sentido de que pude conversar con muchos colegas míos. Pero en cuanto a los resultados de esos congresos, creo que son puramente negativos. Y, además, parece que nuestra época nos obliga a ello, yo tuve que expresar mi sorpresa -no exenta de melancolía -, de que en una reunión de escritores se hablara tan poco de literatura y tanto de política, un tema que es más bien, bueno, digamos tedioso. Pero, desde luego, agradezco haber sido invitado a ese congreso, ya que para un hombre sin mayores posibilidades económicas como yo, esto me ha permitido conocer países que no conocía, llevar en mi memoria muchas imágenes inolvidables de ciudades de distintos países. Pero, en general, creo que los congresos literarios vienen a ser como una forma de turismo, ¿no?, lo cual, desde luego, no es del todo desagradable.

-En los últimos años, su obra ha alcanzado una audiencia excepcional aquí, en Francia. La “Historia universal de la infamia” y la “Historia de la eternidad” se han publicado en libros de bolsillo, y se han vendido millares de ejemplares en pocas semanas. Además de “L’Herne”, otras dos revistas literarias preparan números especiales dedicados a su obra. Y ya vio usted que en el Instituto de Altos Estudios de América Latina tuvieron que colocar parlantes hasta en la calle, para las personas que no pudieron entrar el auditorio a escuchar su conferencia. ¿Qué impresión le ha causado todo esto?

-Una impresión de sorpresa. Una gran sorpresa. Imagínese, yo soy un hombre de 65 años, y he publicado muchos libros, pero al principio esos libros fueron escritos para mí, y para un pequeño grupo de amigos. Recuerdo mi sorpresa y mi alegría cuando supe, hace muchos años, que de mi libro “Historia de la e ternidad” se habían vendido en un año hasta 37 ejemplares. Yo hubiera querido agradecer personalmente a cada uno de los compradores, o presentarle mis excusas. También es verdad que 37 compradores son imaginables, es decir son 37 personas que tienen rasgos personales, y biografía, domicilio, estado civil, etc. En cambio, sí uno llega a vender mil o dos mil ejemplares, ya eso es tan abstracto que es como si uno no hubiera vendido ninguno. Ahora, el hecho es que en Francia han sido extraordinariamente generosos, generosos hasta la injusticia conmigo. Una publicación como “L’Herne”, por ejemplo, es algo que me ha colmado de gratitud y al mismo tiempo me ha abrumado un poco. Me he sentido indigno de una atención tan inteligente, tan perspicaz, tan minuciosa y, le repito, tan generosa conmigo. Veo que en Francia hay mucha gente que conoce mi “obra” (uso esta palabra entre comillas) mucho mejor que yo. A veces, y en estos días, me han hecho preguntas sobre tal o cual personaje: ¿por qué John Vincent Moon vaciló antes de contestar? Y luego, al cabo de un rato, he recapacitado y me he dado cuenta que John Vincent Moon es protagonista de un cuento mío y he tenido que inventar una respuesta cualquiera para no confesar que me he olvidado totalmente del cuento y que no sé exactamente las razones de tal o cual circunstancia. Todo eso me alegra y, al mismo tiempo, me produce como un ligero y agradable vértigo.

-¿Qué ha significado en su formación la cultura francesa?; ¿algún escritor francés ha ejercido una influencia decisiva en usted?

-Bueno, desde luego. Yo hice todo mi bachillerato en Ginebra, durante la primera guerra mundial. Es decir que durante muchos años, el francés fue, no diré el idioma en el que yo soñaba o en el que sacaba cuentas, porque nunca llegué a tanto, pero sí un idioma cotidiano para mí. Y, desde luego la cultura francesa ha influido en mí, como ha influido en la cultura de todos los americanos del Sur, quizá más que en la cultura de los españoles. Pero hay algunos autores que yo quisiera destacar especialmente y esos autores son Montaigne, Flaubert –quizá Flaubert más que ningún otro–, y luego un autor personalmente desagradable a través de lo que uno puede juzgar por sus libros, pero la verdad es que trataba de ser desagradable y lo consiguió: Leon Blo y. Sobre todo me interesa en Leon Bloy esa idea suya, esa idea que ya los cabalistas y el místico sueco Swedenborg tuvieron pero que sin duda él sacó de sí mismo, la idea del universo como una suerte de escritura, como una criptografía de la divinidad. Y en cuanto a la poesía, creo que usted me encontrará bastante “pompier”, bastante “vieux jouer”, rococó, porque mis preferencias en lo que se refiere a poesía francesa siguen siendo la Chanson de Roland, la obra de Hugo, la obra de Verlaine, y -pero ya en un plano menor- la obra de poetas como Paul-Jean Toulet, el de las “Contrerimes”. Pero hay sin duda muchos autores que no nombro que han influido en mí. Es posible que en algún poema mío haya algún eco de la voz de ciertos poemas épicos de Apollinaire, eso no me sorprendería. Pero si tuviera que elegir un autor (aunque no hay absolutamente ninguna razón para elegir un autor y descartar los otros), ese autor francés sería siempre Flaubert.

-Se suele distinguir dos Flaubert: el realista de “Madame Bovary” y “La educación sentimental”, y el de las grandes construcciones históricas, “Salambó” y “La tentación de San Antonio”. ¿Cuál de los dos prefiere?

-Bueno, creo que tendría que referirme a un tercer Flaubert, que es un poco los dos que usted ha citado. Creo que uno de los libros que yo he leído y releído más en mi vida es el inconcluso “Bouvard y Pecuchet”. Pero estoy muy orgulloso, porque en mi biblioteca, en Buenos Aires, tengo una ‘editio princeps’ de Salambó y otra de la Tentación. He conseguido eso en Buenos Aires y aquí me dicen que se trata de libros inhallables, ¿no? Y en Buenos Aires no sé qué feliz azar me ha puesto esos libros entre las manos. Y me conmueve pensar que yo estoy viendo exactamente lo que Flaubert vio alguna vez, esa primera edición que siempre emociona tanto a un autor.

-Usted ha escrito poemas, cuentos y ensayo. ¿Tiene predilección por alguno de esos géneros?

-Ahora, al término de al carrera literaria, tengo la impresión que he cultivado un solo género: la poesía. Salvo que mi poesía se ha expresado muchas veces en prosa y no en verso. Pero como hace unos diez años que he perdido la vista, y a mí me gusta mucho vigilar, revisar lo que escribo, ahora me he vuelto a las formas regulares del verso. Ya que un soneto, por ejemplo, puede componerse en la calle, en el subterráneo, aseando por los corredores de la Biblioteca Nacional, y la rima tiene una virtud mnemónica que usted conoce. Es decir, uno puede trabajar y pulir un soneto mentalmente y luego, cuando el soneto está más o menos maduro, entonces lo dicto, dejo pasar unos diez o doce días y luego lo retomo, lo modifico lo corrijo hasta que llega un momento en que ese soneto ya puede publicarse sin mayor deshonra para el autor.

-Para terminar, le voy a hacer otra pregunta convencional: si tuviera que pasar el resto de sus días en una isla desierta con cinco libros, ¿cuáles elegiría?

-Es una pregunta difícil, porque cinco es poco o es demasiado. Además, no sé si se trata de cinco libros o de cinco volúmenes.

-Digamos, cinco volúmenes.

-¿Cinco volúmenes? Bueno, yo creo que llevaría la “Historia de la Declinación y Caída del lmperio Romano” de Gibbons. No creo que llevaría ninguna novela, sino más bien un libro de historia. Bueno, vamos a suponer que eso sea en una edición de dos volúmenes. Luego, me gustaría llevar algún libro que yo no comprendiera del todo, para poder leerlo y releerlo, digamos la “Introducción a la Filosofía de las Matemáticas” de Russell, o algún libro de Henri Poincaré. Me gustaría llevar eso también. Ya tenemos tres volúmenes. Luego, podría llevar un volumen cualquiera, elegido el azar, de una enciclopedia. Ahí ya podría haber muchas lecturas. Sobre todo, no de una enciclopedia actual, porque las enciclopedias actuales son libros de consulta, sino de una enciclopedia publicada hacia 1910 o 1911, algún volumen de Brockhaus, o de Mayer, o de la Enciclopedia Británica, es decir cuando las enciclopedias eran todavía libros de lectura. Tenemos cuatro. Y luego, para el último, voy a hacer una trampa, voy a llevar un libro que es una biblioteca, es decir llevaría la Biblia. Y en cuanto a la poesía, que está ausente de este catálogo, eso me obligaría a encargarme yo, y entonces no leería versos. Además, mí memoria está tan poblada de versos que creo que no necesito libros. Yo mismo soy una especie de antología de muchas literaturas. Yo, que recuerdo mal las circunstancias de mi propia vida, puedo decirle indefinidamente y tediosamente versos en latín, en español, en inglés, en inglés antiguo, en francés, en italiano, en portugués. No sé si he contestado bien a su pregunta.

-Sí, muy bien, Jorge Luis Borges. Muchas gracias.

Investigación: Walter Sosa Vivanco

 
39 millones de personas con hambre en América Latina

MONTEVIDEO.- El aumento de la población que sufre hambre en América Latina y Caribe, que actualmente llega a 39 millones de personas, es motivo de preocupación para la FAO, en palabras de su representante regional adjunta en la zona, la estadounidense Eve Crowley.

En una entrevista con Efe, con motivo de su visita a Montevideo para la presentación de un libro por los 68 años en Uruguay de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Crowley describió la situación actual en la región.

"(El hambre) Es una tendencia bien preocupante porque, después de décadas de descenso de la subalimentación y hambre en la región y en el mundo, ahora se ve un aumento: en América Latina y el Caribe hay 39 millones de personas que padecen hambre", alertó.

En el extremo opuesto de la malnutrición, la población en la región presenta altos niveles de sobrepeso y obesidad, que en el caso de Uruguay, según señaló la antropóloga, alcanzan el 65 % de la población frente al 60 % a nivel regional.

"Tenemos una meta asociada a la erradicación de la malnutrición en todas sus formas y, actualmente, una de sus expresiones es que en muchos países -no solamente en el país, sino en el hogar y, a veces, en la misma persona- hay una combinación de problemas simultáneos: subalimentación, obesidad o sobrepeso y una deficiencia de micronutrientes como el hierro, calcio, vitamina A y D", indicó.

Sobre el alto consumo de carne en la región, a pesar de que la organización reconoce la importancia del alimento y la impulsa, la experta manifestó su preocupación por los problemas de salud asociados al sobreconsumo de proteína animal en déficit del consumo de frutas, verduras, legumbres.

"El uso de antibióticos en la cadena de producción de carne y acuícolas es una fuente de preocupación muy grande para FAO, OPS, OMS y OIE; porque sabemos que en 2050 la resistencia microbiana va a ser la principal causa de muerte en el mundo, más que el cáncer y las enfermedades no transmisibles", agregó.

Según Crowley, los antibióticos son utilizados con el objetivo de obtener un aumento en el crecimiento productivo ganadero y su consumo ocasiona que las personas se vuelvan resistentes al medicamento, que "cuando se necesitan para una herida pequeña no funcionan".

Con relación al uso de agroquímicos en la región, la experta dijo que "muchas veces la solución agroquímica puede ser esencial porque sin ella puede no haber producción. Pero, por otro lado, hay cantidades que son apropiadas y momentos de aplicación que son óptimos; con un mejor conocimiento se puede reducir significativamente la cantidad de agroquímicos que se usan en la producción".

Para Crowley, la alimentación es un problema "transectorial" cuya solución depende del "sistema de salud, los sectores productivos de la economía, la educación y la industria", y de la creación de "políticas públicas".

Desde su perspectiva, es "sumamente necesario" que los estados apliquen "impuestos para los alimentos no saludables y subsidios para favorecer el consumo de frutas, verduras, legumbres y pescado", así como que fomenten la agricultura familiar y campañas educativas como la última guía alimentaria que lanzó el Ministerio de Salud, en Uruguay.

"Si los Estados no toman acción ahora, van a pagar con sus sistemas de salud pública, algo que ya está pasando con el gasto de millones de dólares para paliar enfermedades no transmisibles", sentenció.

Crowley cree que el mundo entró en una cuarta revolución industrial, en la que la inteligencia artificial y tecnologías como el "blockchain", el "big data", la selección genética, entre otros, transformarán el "sistema alimentario".

"Yo diría que, si las empresas alimentarias y agrícolas no miran estas innovaciones tecnológicas, en el futuro próximo van a perder una parte importante del mercado", observó.

EFE

 
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Créditos: Eylen Jalilíe