| Mordaza a la prensa argentina |
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Termina la legislatura y aprovechando los estertores de la mayoría de la que ha gozado el oficialismo peronista de la señora Cristina Fernández, cuyo control pierde en el período congresal siguiente, aprueba una Ley sobre los medios de comunicación. La búsqueda del control a los medios a cargo de la visión oficialista y oficiosa son contagiosos en el continente y amenazan una de las libertades más importantes de las personas: la libertad de expresión, extensión de la libertad de pensamiento y su deriva, la libertad de prensa. El poder, cuanto más intolerante, totalitario y caudillista, menos concibe una sociedad plural, donde la libre circulación de las ideas fecunde sus contenidos y un estado de cosas donde los entresijos del poder sean ventilados por la prensa. La labor de la prensa es sacar a la luz aquello que el poder quiere ocultar. Estos días una serie de publicaciones de los matutinos quiteños han recordado varios episodios de la vida nacional reciente que nunca hubiesen sido conocidos si no fuera por la tarea paciente, laboriosa, dedicada y formal de un puñado de periodistas y una estructura empresarial de medios sólida y responsable con la vida nacional que no le tema al poder ni busque su complacencia fácil. Así, lo mismo que vale para Argentina tiene vigencia para la Venezuela de Chávez, con varios canales de TV cerrados y periodistas acosados; igual cosa para la Italita de Berlusconi, empresario de medios que confronta a la prensa crítica y a la que le escudriña su azarosa vida privada. También para debate planteado en el Ecuador. En el caso argentino las relaciones del ex presidente Néstor Kirchner, de su sucesora, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los medios de prensa siempre han sido tensas. Son mandatarios que no aguantan las críticas, que rara vez dan una entrevista de prensa y que han optado por apadrinar una ley que busca, entre otras cosas, golpear al grupo mediático El Clarín, con el que al principio de su mandato mostraba una buena relación, pero al que terminará de debilitar con la prohibición de la propiedad acumulada de medios y frecuencias en el país austral. En Argentina los diputados y senadores del próximo Congreso ya prevén revisar esta ley controladora, ya que el oficialismo populista perdió la mayoría pese a haber adelantado las elecciones ante las previsiones del desgaste que acarreó el mandato, la tensa relación con los miles de productores agrícolas y ganaderos del otrora fecundo campo argentino. Pero más allá de las condiciones particulares, controlar a la prensa, poner normas sancionadoras, consejos de control con alto componente político y freno a la libertad de los periodistas y medios que son vientos de guerra que soplan por América del sur. Guerra contra la libertad. (El Comercio- Ecuador)
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Por Gonzalo Ruiz Álvarez