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El periodista Raúl Régulo Garza Quirino, quien laboraba para el diario local La Última Palabra, en el municipio de Cadereyta Jiménez, Nuevo León (norte de México), fue asesinado a balazos el último 6 de enero en el interior de su vehículo.
De acuerdo con el reporte preliminar de la Policía Ministerial de Nuevo León, la víctima quien también laboraba como empleado en la Secretaría de Desarrollo Social local, fue privado de la vida cuando llegaba a su domicilio, luego de ser perseguido por los sicarios, quienes le dieron alcance a pocas cuadras de la alcaldía de Cadereyta (a unos 37 kilómetros al oeste de la capital Monterrey).
Los peritos de la Procuraduría de Justicia encontraron en la escena del crimen unos 16 casquillos de calibres nueve y 16 milímetros, los cuales fueron disparados durante la persecución del reportero.
El Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP), condenó el crimen del periodista Garza Quirino, y externó sus condolencias a sus familiares y a los colegas del occiso. En el mismo sentido el presidente de la Asociación de Periodistas de Nuevo León, Oscar González, en el sentido de que se haga las autoridades competentes realicen una pronta y “exhaustiva investigación” para detener y castigar a los responsables, materiales e intelectuales, del asesinato del reportero.
El SNRP recordó que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) contabilizó, tan sólo durante 2011, nueve asesinatos de comunicadores y varias desapariciones. Dijo que el organismo defensor de los derechos humanos ha exigido a las autoridades que asuman la responsabilidad con la protección del gremio de periodistas que ha sido víctima de la impunidad y contínuas agresiones.
“Los agravios en contra de medios de comunicación y comunicadores no sólo dañan la integridad y vida de quienes los sufren, sino que también lesionan a la sociedad ya que se vulnera el derecho a la información”, ha expuesto la CNDH.
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