| FELATRACS indignada por crímenes de periodistas en Colombia y México |
|
Rojas Velásquez, de 52 años de edad, fue cruelmente acribillado la noche del martes 22 de setiembre, a las 18:30 horas, en el municipio de Caramanta, en Antioquía, departamento colombiano de Caldas, tras recibir una llamada telefónica que le informaba de una noticia de última hora. El reportero al trasladarse al lugar, fue abordado por desconocidos, quienes le dispararon cuatro tiros que acabaron con su vida. El periodista radiofónico, Miranda Madrid, quien, además, publicaba en internet su columna ‘Cotorreando con el Gallito’, fue asesinado la noche del miércoles 23 de setiembre, a las 23:00 horas, en Casas Grandes, estado de Chihuahua. Tres sujetos encapuchados ingresaron violentamente a las oficinas de Radio Visión y dispararon al comunicador en presencia de sus compañeros. Miranda, había lanzado duras críticas por la ola de violencia que asola al estado de Chihuahua, donde se ubica la fronteriza Ciudad Juárez, considerada la zona más violenta del país. La FELATRACS, en su férrea defensa y promoción de los derechos y libertades de los trabajadores de la comunicación social, ante estos nuevos crímenes, exige a las autoridades policiales y del Ministerio Público en Colombia y México, acciones inmediatas en la investigación para la claridad del móvil de los asesinatos, así como, para la identificación plena de los autores materiales y, de ser el caso, intelectuales, a fin de que sean procesados y sancionados conforme a ley. La FELATRACS, rechaza, además, el nivel de impunidad existente en Colombia y México, pues, muchos de los asesinatos de periodistas (8 en México y 5 en Colombia, en lo que va del año) ocurridos en estos escenarios de alta peligrosidad para el ejercicio del periodismo, aún no han sido esclarecidos, mucho menos, están penados los culpables. La FELATRACS, demanda por tanto, que la impunidad no continué siendo escudo del crimen organizado, grupos armados y paramilitares, y de miembros de la función pública, quienes han hecho del cobarde ataque y la amenaza, su medio más eficaz para silenciar e intentar intimidar a los periodistas. Estas son circunstancias difíciles para la familia periodística en la región, mayor dolor el de los deudos, a quienes les expresamos nuestras sentidas condolencias. Y queremos recordarles a las autoridades y a la colectividad en su conjunto que cuando se calla a un periodista, lo que se silencia es el derecho de los pueblos a estar informados.
|

